Busca combatir las placas amiloides
Sebastián A. Ríos
LANACION.com
MIAMI (De un enviado especial).- Al describir en 1906 el primer caso de la enfermedad que hoy lleva su nombre, Alois Alzheimer señaló la presencia de depósitos anormales de una proteína llamada beta amiloide en el cerebro de su paciente Auguste D. Si esos depósitos son causa o efecto de esta enfermedad neurodegenerativa es aún materia de discusión, pero lo cierto es que hoy son el blanco de tratamientos experimentales que buscan dar con algo que sea capaz de frenar el avance del Alzheimer.
Uno de estos tratamientos es una vacuna que busca dirigir las defensas del organismo del paciente contra estos depósitos llamados placas amiloides o placas seniles. "Lo que hace la vacuna es administrar un pequeño fragmento de la proteína que se deposita en las placas, para que el cuerpo lo reconozca como extraño y desarrolle anticuerpos contra esta proteína", dijo a LA NACION la doctora Anabella Villalobos, jefa de Neurociencia Química Medicinal del laboratorio Pfizer, que desarrolló la vacuna.
Actualmente en fase II de investigación clínica (le resta por lo menos un año para concluirla y, si todo sale bien, pasar a fase III, la previa a su pedido de aprobación), la vacuna está siendo evaluada para determinar "cómo es tolerada por el organismo, cuáles son sus efectos secundarios y cuál es su capacidad para generar anticuerpos contra las placas", precisó Villalobos, en el encuentro 2010 Latin America Media Summit, que se realizó esta semana en Miami.
Más avanzado que la vacuna se encuentra otro medicamento que también apunta a movilizar las defensas del organismo en contra de las placas amiloides. Se trata del bapineuzumab, un anticuerpo monoclonal que se encuentra en fase III de investigación clínica, cuyos resultados habrán de conocerse entre fines de 2011 y principios de 2012.
"Este anticuerpo reconoce la proteína que se deposita en las placas y la secuestra, causando además una respuesta inflamatoria que ayuda a limpiarla -dijo Villalobos-. Los estudios de imágenes con que se sigue a los pacientes muestran una reducción de las placas, pero la pregunta que resta responder es si eso se traducirá en los tests cognitivos que evalúan el deterioro de los pacientes."
Enlace fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1319931&origen=NLCien&utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLCien
sábado
viernes
Cerebro: Corregir los errores del 'piloto automático'
* Cuando tecleamos, dedos y vista ejercen de vigilantes de nuestros fallos
* Aunque las manos reconocen los errores, el cerebro cree en lo que ve
Cristina de Martos | Madrid
ELMUNDO.es
A lo largo del día, llevamos a cabo tareas que hemos automatizado por completo. No necesitamos 'pensar' para preparar la cafetera por las mañanas o para conducir, como no lo necesitan aquéllos que saben mecanografía para escribir en un teclado. Un estudio publicado en 'Science' explica que existe un sistema de detección de errores que funciona en el inconsciente, independientemente de lo que nuestro cerebro diga.
"Nuestra actividad inconsciente es tan importante como la consciente. No podríamos actuar rápido y de forma fluida sin ella", explica Gordon Logan, del Departamento de Psicología de la Universidad Vanderbilt (Tennessee, EEUU), autor del trabajo.
Escojamos una actividad más o menos automática como contar las cartas de una baraja. Se pasan los naipes con el pulgar mientras se cuentan y al llegar al final debemos tener 40. Imaginemos que debemos hacerlo a la mayor velocidad posible y sin detenernos. Nuestro cerebro tiene dos formas de percibir los errores cometidos. Por un lado, está el 'feedback' que recibe de los dedos, que es inconsciente, y por otro está el resultado final (39, 40, 41...), consciente.
Gordon Logan y su colega Matthew Crump diseñaron una serie de experimentos para averiguar algo más acerca de este modo 'autómata' y sus sistemas de control. Sus conejillos de indias fueron expertos en mecanografía y el objetivo era interrumpir la conexión normal entre lo que veían en la pantalla y lo que sus dedos percibían mientras tecleaban.
En la primera prueba, debían escribir 600 palabras y el resultado se iba reflejando en la pantalla. Mientras, se medía la velocidad a la que pulsaban las teclas. Al final, debían decir si creían que habían cometido errores. Pero había un pequeño truco. Los investigadores introdujeron un programa en el ordenador que corregía algunos de los fallos de los participantes y que ponía otros que no existían.
Creemos en aquéllo que indica que lo hemos hecho bien
La idea era comprobar si las dos vías de retroalimentación que intervienen en el proceso de mecanografía funcionan con un 'feedback' distinto. La primera empieza con la comprensión del lenguaje y su producción, que da origen a las palabras que deben ser tecleadas; y la segunda va de esas palabras a la pulsación de las letras. Ambas son relativamente autónomas, tienen poca información de lo que hace la otra y, como muestra el trabajo de Logan y Crump, son sensibles a diferentes estímulos.
Al terminar el primer experimento, los mecanógrafos dieron por aciertos propios las correcciones que el ordenador les había hecho y asumieron los errores que ellos no habían cometido. Sin embargo, cuando los autores observaron a la velocidad de tecleo, comprobaron que los dedos se frenaban cuando sabían que habían errado. Una reacción típica de los procesos de control de fallos.
"Somos propensos a creer en las pruebas que sugieren que nuestras intenciones se han realizado. En el caso de teclear, nuestro objetivo es producir un texto en una pantalla que dice lo que queremos que diga. Así que, tecleando, nos inclinamos a creer en lo que nuestros ojos nos muestran", explica a ELMUNDO.es Logan.
Los resultados de la segunda prueba -similar a la primera pero los participantes eran consultados palabra por palabra- fueron en la misma línea. En la tercera, les contaron lo que hacía el programa 'trampa' y entonces fueron capaces de identificar los errores introducidos de forma aleatoria aunque con las correcciones no pasaba lo mismo. La velocidad seguía cayendo tras un fallo real.
A pesar de haber mostrado cómo consciente e inconsciente trabajan por separado, lo autores creen que necesitamos ambos procesos para enmendar los fallos. "Aún estamos intentando entender cómo funciona -señala Logan-. Yo creo que el inconsciente puede detectar si hay un error pero no sabe cuál es. Entonces, necesitaríamos la actividad consciente para determinar dónde está y poder corregirlo".
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/28/neurociencia/1288280639.html
* Aunque las manos reconocen los errores, el cerebro cree en lo que ve
Cristina de Martos | Madrid
ELMUNDO.es
A lo largo del día, llevamos a cabo tareas que hemos automatizado por completo. No necesitamos 'pensar' para preparar la cafetera por las mañanas o para conducir, como no lo necesitan aquéllos que saben mecanografía para escribir en un teclado. Un estudio publicado en 'Science' explica que existe un sistema de detección de errores que funciona en el inconsciente, independientemente de lo que nuestro cerebro diga.
"Nuestra actividad inconsciente es tan importante como la consciente. No podríamos actuar rápido y de forma fluida sin ella", explica Gordon Logan, del Departamento de Psicología de la Universidad Vanderbilt (Tennessee, EEUU), autor del trabajo.
Escojamos una actividad más o menos automática como contar las cartas de una baraja. Se pasan los naipes con el pulgar mientras se cuentan y al llegar al final debemos tener 40. Imaginemos que debemos hacerlo a la mayor velocidad posible y sin detenernos. Nuestro cerebro tiene dos formas de percibir los errores cometidos. Por un lado, está el 'feedback' que recibe de los dedos, que es inconsciente, y por otro está el resultado final (39, 40, 41...), consciente.
Gordon Logan y su colega Matthew Crump diseñaron una serie de experimentos para averiguar algo más acerca de este modo 'autómata' y sus sistemas de control. Sus conejillos de indias fueron expertos en mecanografía y el objetivo era interrumpir la conexión normal entre lo que veían en la pantalla y lo que sus dedos percibían mientras tecleaban.
En la primera prueba, debían escribir 600 palabras y el resultado se iba reflejando en la pantalla. Mientras, se medía la velocidad a la que pulsaban las teclas. Al final, debían decir si creían que habían cometido errores. Pero había un pequeño truco. Los investigadores introdujeron un programa en el ordenador que corregía algunos de los fallos de los participantes y que ponía otros que no existían.
Creemos en aquéllo que indica que lo hemos hecho bien
La idea era comprobar si las dos vías de retroalimentación que intervienen en el proceso de mecanografía funcionan con un 'feedback' distinto. La primera empieza con la comprensión del lenguaje y su producción, que da origen a las palabras que deben ser tecleadas; y la segunda va de esas palabras a la pulsación de las letras. Ambas son relativamente autónomas, tienen poca información de lo que hace la otra y, como muestra el trabajo de Logan y Crump, son sensibles a diferentes estímulos.
Al terminar el primer experimento, los mecanógrafos dieron por aciertos propios las correcciones que el ordenador les había hecho y asumieron los errores que ellos no habían cometido. Sin embargo, cuando los autores observaron a la velocidad de tecleo, comprobaron que los dedos se frenaban cuando sabían que habían errado. Una reacción típica de los procesos de control de fallos.
"Somos propensos a creer en las pruebas que sugieren que nuestras intenciones se han realizado. En el caso de teclear, nuestro objetivo es producir un texto en una pantalla que dice lo que queremos que diga. Así que, tecleando, nos inclinamos a creer en lo que nuestros ojos nos muestran", explica a ELMUNDO.es Logan.
Los resultados de la segunda prueba -similar a la primera pero los participantes eran consultados palabra por palabra- fueron en la misma línea. En la tercera, les contaron lo que hacía el programa 'trampa' y entonces fueron capaces de identificar los errores introducidos de forma aleatoria aunque con las correcciones no pasaba lo mismo. La velocidad seguía cayendo tras un fallo real.
A pesar de haber mostrado cómo consciente e inconsciente trabajan por separado, lo autores creen que necesitamos ambos procesos para enmendar los fallos. "Aún estamos intentando entender cómo funciona -señala Logan-. Yo creo que el inconsciente puede detectar si hay un error pero no sabe cuál es. Entonces, necesitaríamos la actividad consciente para determinar dónde está y poder corregirlo".
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/28/neurociencia/1288280639.html
martes
Los cerebros jóvenes se reprograman mejor
Cristina de Martos | Madrid
ELMUNDO.es
Hay una frase popular que dice que las personas ciegas oyen mejor. No se trata de un tópico sino de algo demostrado científicamente. Sin embargo, carecer de un sentido no es condición 'sine qua non' para que otro mejore ya que la edad a la que se pierde es determinante para que el cerebro sea capaz de reorganizarse.
Existe en el cerebro una pequeña región dedicada a procesar el movimiento llamada complejo temporal medial (CTM). Esta zona responde a los estímulos visuales en todas las personas, salvo en aquéllas que padecen ceguera congénita. En ellas, se activa como consecuencia del movimiento táctil y auditivo, lo que significa que la carencia de información visual provoca una respuesta múltiple de CTM o al revés, que la experiencia visual es necesaria para que esta zona se transforme en específica de la visión.
Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de EEUU se preguntó si el destino de esta región del cerebro es determinado en los primeros años de vida o si, por el contrario, en cualquier momento podría variar el tipo de estímulos sensitivos a los que responde.
En su experimento, que aparece en el último número de la revista 'Current Biology', participaron tres grupos distintos: videntes, ciegos de nacimiento y personas que habían perdido la vista después de los nueve años. El objetivo era observar, mediante resonancia magnética funcional, la actividad de su complejo temporal medial mientras escuchaban sonidos que indicaban movimiento (pasos alejándose o acercándose).
El resultado en los participantes de los dos primeros grupos fue el esperado. Mientras que el CTM de los videntes no respondía a estos estímulos sonoros, el de los ciegos congénitos sí. Lo que observaron en el tercer grupo indica que la capacidad de reorganización del cerebro tiene fecha de caducidad ya que, a pesar de que llevaban muchos años privados de la visión, los miembros del tercer grupo no mostraban actividad especial alguna en esta región cerebral.
El proceso de especialización de CTM en una región visual no se puede revertir una vez traspasado un límite de tiempo.
"Tenemos que pensar en los primeros compases de vida como una ventana en la que es posible modelar cómo trabajael cerebro. Eso no quiere decir que la experiencia tardía no pueda alterar las cosas, pero es más fácil organizarlo antes", explica Marina Bredny, del Departamento de Ciencias Cognitivas y Cerebro del MIT y autora del trabajo.
Aunque hoy en día esto no representa un problema, si en un futuro la ciencia es capaz de devolver la visión a las personas ciegas, tal vez sea necesario entrenar sus cerebros para que sean capaces de procesar los estímulos visuales.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/25/neurociencia/1288018627.html
ELMUNDO.es
Hay una frase popular que dice que las personas ciegas oyen mejor. No se trata de un tópico sino de algo demostrado científicamente. Sin embargo, carecer de un sentido no es condición 'sine qua non' para que otro mejore ya que la edad a la que se pierde es determinante para que el cerebro sea capaz de reorganizarse.
Existe en el cerebro una pequeña región dedicada a procesar el movimiento llamada complejo temporal medial (CTM). Esta zona responde a los estímulos visuales en todas las personas, salvo en aquéllas que padecen ceguera congénita. En ellas, se activa como consecuencia del movimiento táctil y auditivo, lo que significa que la carencia de información visual provoca una respuesta múltiple de CTM o al revés, que la experiencia visual es necesaria para que esta zona se transforme en específica de la visión.
Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de EEUU se preguntó si el destino de esta región del cerebro es determinado en los primeros años de vida o si, por el contrario, en cualquier momento podría variar el tipo de estímulos sensitivos a los que responde.
En su experimento, que aparece en el último número de la revista 'Current Biology', participaron tres grupos distintos: videntes, ciegos de nacimiento y personas que habían perdido la vista después de los nueve años. El objetivo era observar, mediante resonancia magnética funcional, la actividad de su complejo temporal medial mientras escuchaban sonidos que indicaban movimiento (pasos alejándose o acercándose).
El resultado en los participantes de los dos primeros grupos fue el esperado. Mientras que el CTM de los videntes no respondía a estos estímulos sonoros, el de los ciegos congénitos sí. Lo que observaron en el tercer grupo indica que la capacidad de reorganización del cerebro tiene fecha de caducidad ya que, a pesar de que llevaban muchos años privados de la visión, los miembros del tercer grupo no mostraban actividad especial alguna en esta región cerebral.
El proceso de especialización de CTM en una región visual no se puede revertir una vez traspasado un límite de tiempo.
"Tenemos que pensar en los primeros compases de vida como una ventana en la que es posible modelar cómo trabajael cerebro. Eso no quiere decir que la experiencia tardía no pueda alterar las cosas, pero es más fácil organizarlo antes", explica Marina Bredny, del Departamento de Ciencias Cognitivas y Cerebro del MIT y autora del trabajo.
Aunque hoy en día esto no representa un problema, si en un futuro la ciencia es capaz de devolver la visión a las personas ciegas, tal vez sea necesario entrenar sus cerebros para que sean capaces de procesar los estímulos visuales.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/25/neurociencia/1288018627.html
lunes
Llega el diván virtual
Patricia Matey | Madrid
ELMUNDO.es
Rápida, fácil, cómoda, barata y efectiva. Casi no se puede pedir más. Así es la psicoterapia 'on line', una herramienta que se está extendiendo poco a poco por la geografía española, aunque ya se ha asentado en otros países como Reino Unido o EEUU.
Protagonista de una de las ponencias del XIV Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado esta semana en Barcelona, la psicoterapia por ordenador es útil en el tratamiento de la depresión leve o moderada, los trastornos de la ansiedad (como las fobias) o la anorexia y la bulimia. Y siempre que se acompañe del tratamiento farmacológico en los casos que sea necesario.
Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza y uno de sus impulsores, defiende que su rendimiento se ampliará en el momento en que se integre en el sistema sanitario español, algo que espera que suceda en un futuro cercano. "Cuando esté en las consultas de atención primaria, se logrará tratar a un mayor número de enfermos y se reducirán las listas de espera. El médico podrá recetar el fármaco necesario (un antidepresivo) y luego derivar al enfermo al psicoterapeuta virtual", recalca.
El diván on line puede contribuir, además, a que el 25% de los enfermos que son atendido por el psiquiatra, pero se escapan de la consulta por el estigma que aún persiste en las enfermedades mentales, finalmente realice el tratamiento. El experto de Zaragoza, que actualmente está llevando a cabo un estudio (finalizará el próximo año) para validar la efectividad de la psicoterapia a distancia en depresión, aclara que "el paciente sólo tiene que conectarse desde casa o donde tenga un ordenador. A través del email o por chat recibe seis u ocho sesiones semanales de unos 45 minutos de duración cada una. Pretendemos, además, que el tratamiento on line se extienda a otras patologías. De hecho, el próximo año la ofertaremos como apoyo psicológico a los enfermos que reciban un trasplante", agrega el especialista.
Para evitar abandonos, dado que un 30% de los pacientes prescinde de la psicoterapia virtual (una cifra que es del 20% para los que siguen el tratamiento cara a cara con el especialista), el "protocolo incluye una llamada semanal del terapeuta a su paciente que se prolonga 15 minutos". Estudios llevados a cabo fuera y dentro de nuestras fronteras constatan una eficacia de esta forma de tratamiento de hasta el 70% en patologías como la fobia social.
Es el caso de Háblame o Sin Miedo, dos programas desarrollados por el Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología de la Universitat Jaume I de Valencia. "Son métodos de telepsicología autoaplicados, que utilizan internet como método, es decir, combinan procedimientos de autoayuda y telepsicología", comentan sus creadores en la revista Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace.
Y la valoración de los usuarios de la psicoterapia virtual también es positiva. Así lo reconoce Manuel Porcel, codirector de metapsicoterapia.com. "Nuestro grupo comenzó su andadura en 2003 y en este tiempo habremos tratado a unos 10 pacientes por mes a lo largo de todo el año. Los clientes, el 90% de entre 25 a 40 años, creen que esta fórmula elimina las barreras arquitectónicas, en el caso de que el paciente tenga una discapacidad, además de quedar un registro de las sesiones (correo electrónico o chat), lo que facilita al terapeuta la labor de releer sus casos y estudiarlos con más detenimiento".
Este especialista admite que "para las personas que viven en zonas alejadas, tener una consulta psicoterapéutica con solo hacer un clic es una de sus mayores virtudes. Se puede también hacer tratamiento en grupo con toda la familia aunque viva dispersa por diferentes ciudades o países, si así lo requiriese el tratamiento", agrega Manuel Porcel.
"Hacer psicoterapia por internet permite tener todo una serie de recursos y de personas que pueden utilizarse puntualmente durante las sesiones de terapia. Es como hacerla en la calle, con las ventajas que esto tiene para los problemas interpersonales (el sustrato de la mayoría de los problemas psicológicos)", sentencia.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/22/neurociencia/1287762156.html
ELMUNDO.es
Rápida, fácil, cómoda, barata y efectiva. Casi no se puede pedir más. Así es la psicoterapia 'on line', una herramienta que se está extendiendo poco a poco por la geografía española, aunque ya se ha asentado en otros países como Reino Unido o EEUU.
Protagonista de una de las ponencias del XIV Congreso Nacional de Psiquiatría que se ha celebrado esta semana en Barcelona, la psicoterapia por ordenador es útil en el tratamiento de la depresión leve o moderada, los trastornos de la ansiedad (como las fobias) o la anorexia y la bulimia. Y siempre que se acompañe del tratamiento farmacológico en los casos que sea necesario.
Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza y uno de sus impulsores, defiende que su rendimiento se ampliará en el momento en que se integre en el sistema sanitario español, algo que espera que suceda en un futuro cercano. "Cuando esté en las consultas de atención primaria, se logrará tratar a un mayor número de enfermos y se reducirán las listas de espera. El médico podrá recetar el fármaco necesario (un antidepresivo) y luego derivar al enfermo al psicoterapeuta virtual", recalca.
El diván on line puede contribuir, además, a que el 25% de los enfermos que son atendido por el psiquiatra, pero se escapan de la consulta por el estigma que aún persiste en las enfermedades mentales, finalmente realice el tratamiento. El experto de Zaragoza, que actualmente está llevando a cabo un estudio (finalizará el próximo año) para validar la efectividad de la psicoterapia a distancia en depresión, aclara que "el paciente sólo tiene que conectarse desde casa o donde tenga un ordenador. A través del email o por chat recibe seis u ocho sesiones semanales de unos 45 minutos de duración cada una. Pretendemos, además, que el tratamiento on line se extienda a otras patologías. De hecho, el próximo año la ofertaremos como apoyo psicológico a los enfermos que reciban un trasplante", agrega el especialista.
Para evitar abandonos, dado que un 30% de los pacientes prescinde de la psicoterapia virtual (una cifra que es del 20% para los que siguen el tratamiento cara a cara con el especialista), el "protocolo incluye una llamada semanal del terapeuta a su paciente que se prolonga 15 minutos". Estudios llevados a cabo fuera y dentro de nuestras fronteras constatan una eficacia de esta forma de tratamiento de hasta el 70% en patologías como la fobia social.
Es el caso de Háblame o Sin Miedo, dos programas desarrollados por el Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología de la Universitat Jaume I de Valencia. "Son métodos de telepsicología autoaplicados, que utilizan internet como método, es decir, combinan procedimientos de autoayuda y telepsicología", comentan sus creadores en la revista Cuadernos de Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Enlace.
Y la valoración de los usuarios de la psicoterapia virtual también es positiva. Así lo reconoce Manuel Porcel, codirector de metapsicoterapia.com. "Nuestro grupo comenzó su andadura en 2003 y en este tiempo habremos tratado a unos 10 pacientes por mes a lo largo de todo el año. Los clientes, el 90% de entre 25 a 40 años, creen que esta fórmula elimina las barreras arquitectónicas, en el caso de que el paciente tenga una discapacidad, además de quedar un registro de las sesiones (correo electrónico o chat), lo que facilita al terapeuta la labor de releer sus casos y estudiarlos con más detenimiento".
Este especialista admite que "para las personas que viven en zonas alejadas, tener una consulta psicoterapéutica con solo hacer un clic es una de sus mayores virtudes. Se puede también hacer tratamiento en grupo con toda la familia aunque viva dispersa por diferentes ciudades o países, si así lo requiriese el tratamiento", agrega Manuel Porcel.
"Hacer psicoterapia por internet permite tener todo una serie de recursos y de personas que pueden utilizarse puntualmente durante las sesiones de terapia. Es como hacerla en la calle, con las ventajas que esto tiene para los problemas interpersonales (el sustrato de la mayoría de los problemas psicológicos)", sentencia.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/22/neurociencia/1287762156.html
sábado
Yoga para reducir el dolor en la Fibromialgia
Esta práctica aminora la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%
Laura Tardón | Madrid
ELMUNDO.es
Aunque se trata de una práctica milenaria, ha sido en los últimos años cuando el yoga ha empezado a despuntar por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud de las personas que sufren fibromialgia. Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Journal Pain', confirma que esta actividad puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%.
Estos son algunos de los síntomas que caracterizan a la enfermedad. "Las afectadas (la mayoría son mujeres) padecen dolor crónico en el aparato músculo esquelético y tienen síntomas muy variados: cansancio, alteraciones del sueño, pérdida de concentración y de memoria, ansiedad, tristeza, incapacidad física... También les suele doler la cabeza y pueden tener taquicardias. Es una enfermedad multisintomática y, de alguna manera, todos los órganos se muestran afectados", expone Javier Rivera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.
Según los autores de esta investigación, de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EEUU), "dirigimos este estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en este tipo de pacientes".
La investigación se centró en 53 mujeres con fibromialgia. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía "meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad". El otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia.
Después de comparar el 'antes' y el 'después' de cada participante y los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas propios de la fibromialgia. Por ejemplo, comentan los responsables de este trabajo, "redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%".
Como señala Javier Rivera, en estos pacientes no sólo es importante el tratamiento farmacológico (analgésicos, antidepresivos y anticomiciales), también "les recomendamos ejercicio. Cuanto mejor esté el paciente físicamente, mejor aguantará el cansancio". Además, el apoyo psicológico les será de gran ayuda. "Al ser una enfermedad crónica, hay que enseñarle una serie de técnicas para vivir con la enfermedad y afrontar el día a día".
Practicar yoga tiene una doble faceta: la física y la relajación. Según estudios anteriores, matiza el doctor Rivera, "los ejercicios de flexibilidad no han demostrado eficacia de forma aislada (el deporte aeróbico sí transfiere mejoría). Lo que realmente mejora a estos pacientes son las técnicas de relajación, que reducen de forma significativa el dolor".
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/21/noticias/1287680079.html
Laura Tardón | Madrid
ELMUNDO.es
Aunque se trata de una práctica milenaria, ha sido en los últimos años cuando el yoga ha empezado a despuntar por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud de las personas que sufren fibromialgia. Ahora, un nuevo estudio, publicado en 'Journal Pain', confirma que esta actividad puede aminorar el dolor en un 24%, la fatiga en un 30% y la depresión en un 42%.
Estos son algunos de los síntomas que caracterizan a la enfermedad. "Las afectadas (la mayoría son mujeres) padecen dolor crónico en el aparato músculo esquelético y tienen síntomas muy variados: cansancio, alteraciones del sueño, pérdida de concentración y de memoria, ansiedad, tristeza, incapacidad física... También les suele doler la cabeza y pueden tener taquicardias. Es una enfermedad multisintomática y, de alguna manera, todos los órganos se muestran afectados", expone Javier Rivera, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología.
Según los autores de esta investigación, de la Universidad de la Salud y Ciencias de Oregón (EEUU), "dirigimos este estudio para determinar si practicar yoga debería considerarse como tratamiento indicado en este tipo de pacientes".
La investigación se centró en 53 mujeres con fibromialgia. De forma aleatoria, se dividieron en dos grupos. Uno participó durante ocho semanas en un programa de yoga, lo que incluía "meditación, ejercicios de respiración y de flexibilidad". El otro grupo recibió la medicación estándar para paliar los síntomas de la fibromialgia.
Después de comparar el 'antes' y el 'después' de cada participante y los resultados entre ambos grupos, los investigadores observaron que el yoga combatía significativamente un gran número de síntomas propios de la fibromialgia. Por ejemplo, comentan los responsables de este trabajo, "redujo las alteraciones del sueño en un 23,9%; la depresión, en un 41,5%; la pérdida de memoria, en un 25,2%; la ansiedad, en un 42,2%".
Como señala Javier Rivera, en estos pacientes no sólo es importante el tratamiento farmacológico (analgésicos, antidepresivos y anticomiciales), también "les recomendamos ejercicio. Cuanto mejor esté el paciente físicamente, mejor aguantará el cansancio". Además, el apoyo psicológico les será de gran ayuda. "Al ser una enfermedad crónica, hay que enseñarle una serie de técnicas para vivir con la enfermedad y afrontar el día a día".
Practicar yoga tiene una doble faceta: la física y la relajación. Según estudios anteriores, matiza el doctor Rivera, "los ejercicios de flexibilidad no han demostrado eficacia de forma aislada (el deporte aeróbico sí transfiere mejoría). Lo que realmente mejora a estos pacientes son las técnicas de relajación, que reducen de forma significativa el dolor".
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/10/21/noticias/1287680079.html
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