Se trata de una terapia especialmente diseñada para aliviar los síntomas de la depresión
Roni Caryn Rabin
The New York Times
NUEVA YORK. Hasta una cuarta parte de todas las mujeres sufren de depresión durante el embarazo, pero muchas se niegan a tomar antidepresivos.
Ahora, un nuevo estudio sugiere que la acupuntura puede aliviar los síntomas, pero no se han encontrado indicios de que sea un tratamiento efectivo contra la depresión en general.
El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Stanford, Estados Unidos, reclutó a 150 mujeres deprimidas que cursaban entre 12 y 30 semanas de embarazo, y asignaron al azar a 52 de ellas para recibir un tratamiento de acupuntura especialmente diseñado para combatir los síntomas de la depresión; a otras 49, para recibir acupuntura normal, y a las 49 restantes, para recibir masajes suecos.
Cada una de las voluntarias recibió doce sesiones de 25 minutos cada una. Las pacientes que recibieron los tratamientos de acupuntura no sabían de qué clase eran.
En los tratamientos de acupuntura específicos para combatir la depresión, las agujas se insertan en ciertos puntos del cuerpo que corresponden a los síntomas de ansiedad, retraimiento y apatía.
Después de ocho semanas, casi el 75% de las mujeres que se habían sometido a la acupuntura específica antidepresiva experimentaron la reducción de por lo menos la mitad de sus síntomas, comparadas con sólo poco menos de la mitad de las mujeres tratadas con masajes o acupuntura normal.
No se registró ninguna diferencia significativa en los porcentajes de remisión completa: fueron de alrededor de un tercio en cada uno de los grupos.
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domingo
viernes
¿Soy adicto al sexo?
* El 6% de la población sufre un trastorno de hipersexualidad
* El tratamiento combina la terapia cognitiva con fármacos y asesoramiento sexológico
* Los afectados dedican cada vez más tiempo a planear sus encuentros sexuales
ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- ¿Existe la adicción al sexo o no es un problema real? Lo que hasta ahora era para muchos un mito o un cuento chino, la excusa perfecta en la que se escudaban famosos como el actor Michael Douglas o el golfista Tiger Woods para justificar sus infidelidades, es, desde este mes, una enfermedad reconocida por la literatura científica. La nueva edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5), la 'biblia' de la Psiquiatría mundial, ha incluido por primera vez en sus páginas la adicción al sexo, a la que denomina clínicamente como trastorno de la hipersexualidad, y da las claves para identificarla.
Un reconocimiento que llevaban mucho tiempo esperando los afectados por este problema -aproximadamente un 6% de la población, según la cifra que manejan los sexólogos- que saben desde hace años que su adicción no es un invento, que la vergüenza que se dan a sí mismos por la búsqueda insaciable de placer, de tratar de satisfacer rápidamente sus continuos deseos a través de una conducta reprochable ante los ojos de la mayoría y los suyos propios, no es algo imaginario.
Lo que establece el manual psiquiátrico es que "se trata de un trastorno obsesivo compulsivo. Quienes lo padecen no pueden controlar sus pensamientos ni sus actos repetitivos", explica a ELMUNDO.es el psiquiatra Luis Rojas Marcos, afincado en Nueva York. "Cualquier tipo de obsesión que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal, que le perjudique en sus relaciones personales y laborales, es una patología. En este caso la obsesión se canaliza a través del sexo de forma tan intensa que el propio afectado es consciente de que tiene un problema", añade este experto.
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* El tratamiento combina la terapia cognitiva con fármacos y asesoramiento sexológico
* Los afectados dedican cada vez más tiempo a planear sus encuentros sexuales
ISABEL F. LANTIGUA
MADRID.- ¿Existe la adicción al sexo o no es un problema real? Lo que hasta ahora era para muchos un mito o un cuento chino, la excusa perfecta en la que se escudaban famosos como el actor Michael Douglas o el golfista Tiger Woods para justificar sus infidelidades, es, desde este mes, una enfermedad reconocida por la literatura científica. La nueva edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5), la 'biblia' de la Psiquiatría mundial, ha incluido por primera vez en sus páginas la adicción al sexo, a la que denomina clínicamente como trastorno de la hipersexualidad, y da las claves para identificarla.
Un reconocimiento que llevaban mucho tiempo esperando los afectados por este problema -aproximadamente un 6% de la población, según la cifra que manejan los sexólogos- que saben desde hace años que su adicción no es un invento, que la vergüenza que se dan a sí mismos por la búsqueda insaciable de placer, de tratar de satisfacer rápidamente sus continuos deseos a través de una conducta reprochable ante los ojos de la mayoría y los suyos propios, no es algo imaginario.
Lo que establece el manual psiquiátrico es que "se trata de un trastorno obsesivo compulsivo. Quienes lo padecen no pueden controlar sus pensamientos ni sus actos repetitivos", explica a ELMUNDO.es el psiquiatra Luis Rojas Marcos, afincado en Nueva York. "Cualquier tipo de obsesión que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal, que le perjudique en sus relaciones personales y laborales, es una patología. En este caso la obsesión se canaliza a través del sexo de forma tan intensa que el propio afectado es consciente de que tiene un problema", añade este experto.
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miércoles
El cannabis y el alcohol siguen amenazando la salud de los adolescentes
* Los médicos de familia abogan por una detección precoz del consumo
EFE
BILBAO.- El responsable del Grupo de Intervención en Drogas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), José Zarco, ha alertado de que el consumo de cannabis en los adolescentes puede desencadenar brotes psicóticos.
Zarco ha hecho hincapié en que los más jóvenes tienen una percepción de riesgo muy baja hacia una sustancia de consumo diario. Esto se debe a uso como "bandera" para la legalización de los estupefacientes. Por eso, la semFYC insta a luchar e incidir en el "valor social" de las drogas.
Con motivo de las décimas Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, a las que asisten más de 300 facultativos, José Zarco también se ha referido al alcohol y ha recordado que, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, uno de cada cuatro adolescentes tiene un riesgo alto de consumo de alcohol. La edad de inicio se sitúa entre los 12 y 13 años, y el uso se concentra el fin de semana.
Aunque existe una tendencia a estabilizar estos consumos, el dato "preocupante" es que se inician a una edad muy temprana, lo que "aumenta las posibilidades de que se genere dependencia", según ha precisado.
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EFE
BILBAO.- El responsable del Grupo de Intervención en Drogas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), José Zarco, ha alertado de que el consumo de cannabis en los adolescentes puede desencadenar brotes psicóticos.
Zarco ha hecho hincapié en que los más jóvenes tienen una percepción de riesgo muy baja hacia una sustancia de consumo diario. Esto se debe a uso como "bandera" para la legalización de los estupefacientes. Por eso, la semFYC insta a luchar e incidir en el "valor social" de las drogas.
Con motivo de las décimas Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, a las que asisten más de 300 facultativos, José Zarco también se ha referido al alcohol y ha recordado que, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, uno de cada cuatro adolescentes tiene un riesgo alto de consumo de alcohol. La edad de inicio se sitúa entre los 12 y 13 años, y el uso se concentra el fin de semana.
Aunque existe una tendencia a estabilizar estos consumos, el dato "preocupante" es que se inician a una edad muy temprana, lo que "aumenta las posibilidades de que se genere dependencia", según ha precisado.
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sábado
La 'biblia' de la Psiquiatría se renueva
* Por el momento, la adicción a Internet se queda fuera por falta de suficientes evidencias
* En las parafilias sexuales se incluyen el frotismo, voyerismo o el deseo coercitivo
* Se elimina el término 'retraso mental' por el de 'discapacidad intelectual'
MARÍA VALERIO
MADRID.- Atracones de comida, acaparamiento de posesiones, trastorno del humor con disforia, dificultades de aprendizaje o deseo sexual coercitivo continuado... Éstas son algunas de las nuevas etiquetas que incluye la última edición del manual de Psiquiatría por excelencia, la quinta edición del DSM (siglas en inglés del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) que ha adelantado la Asociación Americana de Psiquiatría.
La última versión de esta 'biblia' de los trastornos mentales databa del año 1994, por lo que la actualización que acaba de conocerse esta semana era ampliamente esperada por la comunidad científica. De momento, la nueva clasificación (que se someterá a un debate público a partir del próximo 20 de abril), aún tiene que ser reevaluada y estudiada por los especialistas a lo largo de los próximos dos años, de manera que no será considerada oficial hasta mayo del año 2013.
Sin embargo, los primeros datos que se han conocido ya están dando que hablar. Para algunos, el DSM 5 simplifica algunos trastornos mentales, agrupándolos en categorías más amplias y claras. Para los más críticos, por el contrario, medicaliza algunas conductas que no tienen por qué representar un trastorno mental necesariamente. A juicio de Jerome Wakefield, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York (EEUU), por ejemplo, algunos de los trastornos que recoge el manual suponen una forma de estigma "y pueden llevar a muchas personas a tomar medicación innecesariamente".
De hecho, el DSM5 no es un mero listado de patologías, sino que su publicación tiene enormes implicaciones para investigadores, compañías farmacéuticas, aseguradoras médicas, políticos y pacientes. Como señala el diario 'The Washington Post', los dos próximos años de debate hasta su publicación definitiva podrían suponer un movimiento de miles de millones de dólares en el sector.
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* En las parafilias sexuales se incluyen el frotismo, voyerismo o el deseo coercitivo
* Se elimina el término 'retraso mental' por el de 'discapacidad intelectual'
MARÍA VALERIO
MADRID.- Atracones de comida, acaparamiento de posesiones, trastorno del humor con disforia, dificultades de aprendizaje o deseo sexual coercitivo continuado... Éstas son algunas de las nuevas etiquetas que incluye la última edición del manual de Psiquiatría por excelencia, la quinta edición del DSM (siglas en inglés del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) que ha adelantado la Asociación Americana de Psiquiatría.
La última versión de esta 'biblia' de los trastornos mentales databa del año 1994, por lo que la actualización que acaba de conocerse esta semana era ampliamente esperada por la comunidad científica. De momento, la nueva clasificación (que se someterá a un debate público a partir del próximo 20 de abril), aún tiene que ser reevaluada y estudiada por los especialistas a lo largo de los próximos dos años, de manera que no será considerada oficial hasta mayo del año 2013.
Sin embargo, los primeros datos que se han conocido ya están dando que hablar. Para algunos, el DSM 5 simplifica algunos trastornos mentales, agrupándolos en categorías más amplias y claras. Para los más críticos, por el contrario, medicaliza algunas conductas que no tienen por qué representar un trastorno mental necesariamente. A juicio de Jerome Wakefield, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York (EEUU), por ejemplo, algunos de los trastornos que recoge el manual suponen una forma de estigma "y pueden llevar a muchas personas a tomar medicación innecesariamente".
De hecho, el DSM5 no es un mero listado de patologías, sino que su publicación tiene enormes implicaciones para investigadores, compañías farmacéuticas, aseguradoras médicas, políticos y pacientes. Como señala el diario 'The Washington Post', los dos próximos años de debate hasta su publicación definitiva podrían suponer un movimiento de miles de millones de dólares en el sector.
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Cómo liberarse de la presión tecnológica
Comprueban que el efecto de vivir conectados causa depresión
Yair Amichai-Hamburger
New Scientist
LONDRES. "La era de la melancolía." Así es como el psicólogo Daniel Goleman describe nuestro tiempo. Las personas hoy sufren más depresión que las generaciones previas, a pesar de las maravillas tecnológicas que nos ayudan todos los días. Tal vez, a causa de ellas.
Los teléfonos, las computadoras e Internet invaden nuestros días. Existe una constante y molesta necesidad de chequear nuestros mensajes de texto y de correo electrónico, de ampliar nuestro perfil de Facebook, MySpace y Linkedin, y de adquirir las últimas computadoras o celulares 3G.
¿Están estas maravillas tecnológicas ayudándonos o estamos siendo esclavizados por ellas? Según la psicología de la tecnología, estamos como sonámbulos en un mundo en el que los aparatos afectan gravemente nuestro bienestar. Puede ser una ayuda enorme en un mundo de ritmo frenético, pero es necesario que nos detengamos. Para muchos de nosotros, es cada vez más difícil controlar el impulso de ver nuestras casillas de correo una vez más o ver si cambiaron los titulares de un diario online desde la última vez que los vimos.
Nuestros hijos se encuentran en una posición similar, aterrados de perderse un tweet vital o un cambio de estatus en Facebook. En muchos hogares, la computadora se ha convertido en el centro de atención; es el medio a través del cual se trabaja y se juega.
¿Cómo pasó y cómo nos afecta la vida hipertecnológica? En esta era de consumo masivo, estamos rodeados de publicidades que nos incitan a encontrar la felicidad a través de la adquisición de bienes materiales. Como resultado, adultos y niños creen que para pertenecer y sentirse bien acerca de sí mismos deben poseer el último modelo de dispositivo tecnológico.
Sin embargo, las investigaciones del psicólogo Tim Hasser, del Know College, en Galesburgo, Illinois, demostraron que las personas que les dan gran valor a las metas materiales son más infelices que aquellas más espirituales. El materialismo está asociado también con una baja autoestima, un elevado narcisismo, una tendencia a considerarse inferior a los demás, una menor empatía y con más conflictos en las relaciones interpersonales.
Nuestra cultura también nos recuerda constantemente que el tiempo es dinero. Esto implica una necesidad de eficiencia total, y ésta es la razón que nos lleva a permitir que las computadoras portátiles y los teléfonos móviles difuminen las barreras entre el trabajo y el hogar.
Como dijo un jefe de recursos humanos poco feliz: "Me dieron un celular para poder poseerme durante las 24 horas y una computadora portátil para que mi oficina esté conmigo todo el tiempo? No puedo escapar de la presión". ¿Suena conocido?
En general, los psicólogos creen que la falta de separación clara entre el trabajo y el hogar daña significativamente nuestras relaciones personales. También nos predispone a concentrarnos en el aquí y ahora por sobre las metas en el largo plazo.
Al imponer esa doble presión, la sociedad moderna cambia el estándar de vida por la calidad de vida. Necesitamos maneras de recobrar la gran parte de nuestras vidas que cedimos a la tecnología para mantener nuestro dominio sobre la tecnología y aprender a utilizarla de manera sana y positiva.
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Yair Amichai-Hamburger
New Scientist
LONDRES. "La era de la melancolía." Así es como el psicólogo Daniel Goleman describe nuestro tiempo. Las personas hoy sufren más depresión que las generaciones previas, a pesar de las maravillas tecnológicas que nos ayudan todos los días. Tal vez, a causa de ellas.
Los teléfonos, las computadoras e Internet invaden nuestros días. Existe una constante y molesta necesidad de chequear nuestros mensajes de texto y de correo electrónico, de ampliar nuestro perfil de Facebook, MySpace y Linkedin, y de adquirir las últimas computadoras o celulares 3G.
¿Están estas maravillas tecnológicas ayudándonos o estamos siendo esclavizados por ellas? Según la psicología de la tecnología, estamos como sonámbulos en un mundo en el que los aparatos afectan gravemente nuestro bienestar. Puede ser una ayuda enorme en un mundo de ritmo frenético, pero es necesario que nos detengamos. Para muchos de nosotros, es cada vez más difícil controlar el impulso de ver nuestras casillas de correo una vez más o ver si cambiaron los titulares de un diario online desde la última vez que los vimos.
Nuestros hijos se encuentran en una posición similar, aterrados de perderse un tweet vital o un cambio de estatus en Facebook. En muchos hogares, la computadora se ha convertido en el centro de atención; es el medio a través del cual se trabaja y se juega.
¿Cómo pasó y cómo nos afecta la vida hipertecnológica? En esta era de consumo masivo, estamos rodeados de publicidades que nos incitan a encontrar la felicidad a través de la adquisición de bienes materiales. Como resultado, adultos y niños creen que para pertenecer y sentirse bien acerca de sí mismos deben poseer el último modelo de dispositivo tecnológico.
Sin embargo, las investigaciones del psicólogo Tim Hasser, del Know College, en Galesburgo, Illinois, demostraron que las personas que les dan gran valor a las metas materiales son más infelices que aquellas más espirituales. El materialismo está asociado también con una baja autoestima, un elevado narcisismo, una tendencia a considerarse inferior a los demás, una menor empatía y con más conflictos en las relaciones interpersonales.
Nuestra cultura también nos recuerda constantemente que el tiempo es dinero. Esto implica una necesidad de eficiencia total, y ésta es la razón que nos lleva a permitir que las computadoras portátiles y los teléfonos móviles difuminen las barreras entre el trabajo y el hogar.
Como dijo un jefe de recursos humanos poco feliz: "Me dieron un celular para poder poseerme durante las 24 horas y una computadora portátil para que mi oficina esté conmigo todo el tiempo? No puedo escapar de la presión". ¿Suena conocido?
En general, los psicólogos creen que la falta de separación clara entre el trabajo y el hogar daña significativamente nuestras relaciones personales. También nos predispone a concentrarnos en el aquí y ahora por sobre las metas en el largo plazo.
Al imponer esa doble presión, la sociedad moderna cambia el estándar de vida por la calidad de vida. Necesitamos maneras de recobrar la gran parte de nuestras vidas que cedimos a la tecnología para mantener nuestro dominio sobre la tecnología y aprender a utilizarla de manera sana y positiva.
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