domingo

Cómo ayudar a un adolescente a no correr riesgos

Por Jane Brody
De The New York Times para LANACION.com

NUEVA YORK.– ¿Los adolescentes piensan que son inmortales, invulnerables o inmunes a los peligros que los adultos perciben con tanta claridad? ¿O no los reconocen y necesitan que se les recuerde constantemente los riesgos inherentes a actividades como manejar rápido, beber demasiado, tener sexo sin protección o experimentar con drogas?

“Nada de eso”, afirma Valerie F. Reyna, profesora de Desarrollo Humano y Psicología del Colegio Estatal de Ecología Humana de Nueva York, Estados Unidos. Los hechos indican lo contrario. Estudios científicos han mostrado que los adolescentes son muy conscientes de su vulnerabilidad y que, en realidad, sobrestiman sus riesgos de sufrir los efectos negativos de actividades como beber alcohol en exceso o no cuidarse en las relaciones sexuales.

Por ejemplo, un estudio de investigadores de la Universidad de California, San Francisco, halló que los adolescentes sobrestimaban más que los adultos los riesgos de contraer VIH/sida u otra enfermedad de transmisión sexual, o de dar lugar a un embarazo a partir de una sola relación sexual sin protección.

“Hallamos que los adolescentes son muy racionales a la hora de evaluar los riesgos y los beneficios -dijo la doctora Reyna-. Pero cuando hacen eso, la ecuación envía el mensaje de seguir adelante y hacerlo, porque para los adolescentes los beneficios superan a los riesgos."

Por esa razón, la doctora Reyna y Frank Farley, profesor de la Universidad Temple y ex presidente de la Asociación Psicológica Americana, de los Estados Unidos, publicaron nu artículo en la revista Scientific American Reports en el que afirman que los programas tradicionales que apelan a la racionalidad de los adolescentes "están inherentemente errados, no porque los adolescentes fallen en sopesar los riesgos y los beneficios", sino porque "los adolescentes tienden a valorar más los beneficios que los riesgos a la hora de tomar decisiones".

En lo que refiere a la percepción de invulnerabilidad, un estudio nacional sobre 3544 adolescentes realizado una década atrás halló que la estimación de su propio riesgo de morir era mucho mayor entonces que ahora. Debido a que los adolescentes se sienten muy vulnerables, mostrarles fotos o películas de accidentes automovilísticos no ayuda a reducir el que asuman exponerse a esos peligros.

"Ahora ha quedado claro que los programas tradicionales de intervención no ayudan a los adolescentes -escribieron Reyna y Farley-. Aunque los programas subrayan la importancia de percibir el riesgo, las personas jóvenes ya se sienten vulnerables y sobreestiman sus riesgos."

Para Reyna, inundar a los adolescentes con información sobre sus riesgos puede volverse en contra, llevándolos a pensar que comportamientos como el sexo sin protección es en realidad menos peligroso que lo que ellos piensan.

Una nueva estrategia

Basada en lo que ella y otros han aprendido sobre cómo los adolescentes reaccionan ante las elecciones riesgosas, la doctora Reyna, codirectora del Centro de Investigación en Economía del Comportamiento y Decisiones de Cornell, y su colega Charles J. Brainerf están testeando un nuevo abordaje para la prevención de riesgos en los adolescentes.

Reyna explicó que a medida que las personas crecen y se vuelven más experimentadas se vuelven más intuitivas, y una mayor parte de sus decisiones se basan en lo que ella llama "lo esencial", una sensación global de lo cuál es la mejor vía de acción. Este abordaje, en el que "uno ve el bosque y no el árbol", permite a los adultos llegar más rápidamente a una conclusión y, en ese proceso, reducir sus comportamientos peligrosos.

Por ejemplo, mientras que un adolescente quizá consideraría el jugar a la ruleta rusa por un millón de dólares, un adulto normal ni siquiera lo pensaría. Directamente, el adulto sería más propenso a pensar: "¡De ninguna manera! Por ningún monto de dinero vale la pena exponerse a una posibilidad en seis de morir".

"Los jóvenes no lo piensan -dijo Reyna-. No llegan a lo esencial de la situación. Lo esencial se basa en la cultura de cada uno, en su historia y en sus experiencias, y la experiencia es aquello de lo que carecen los adolescentes."

¿Cómo transmitir este concepto de lo esencial? Después de que una mujer que conocí quedó parapléjica tras chocar su auto por esquivar una ardilla, me entrené mentalmente para no frenar ni esquivar en ese tipo de situaciones. Aquí lo esencial es que la vida de una ardilla no vale las posibles consecuencias para mí o para otra persona que haya en el camino.

Del mismo modo, se puede ayudar a chicas adolescentes a resistirse a practicar sexo sin protección a través de un abordaje basado en este concepto de lo esencial al ayudarla a practicar formas de decir "no" y a no preocuparse por si hacerlo pierden a su novio.

Una adolescente de 15 años que ya había tenido un embarazo no deseado y que participó de un programa de intención basado en el concepto de lo esencial lo explicó de la siguiente forma: "Al hablar sobre las diferentes formas de decir "no", yo en realidad las practiqué, lo que me hizo sentir mucho más cómoda. Y a tener confianza. No me siento estúpida al decir "no". E incluso si las personas piensan que soy estúpida, ése es su problema."

Los adolescentes necesitan "practicar y reconocer signos de su medio ambiente que les señalen posibles peligros antes de que sea demasiado tarde para actuar", afirmaron los expertos en un estudio publicado en la revista Psychological Science in the Public Interest.

Al mismo tiempo, Reyna advirtió: "Los adolescentes más jóvenes no aprenden a partir de las consecuencias como si lo hacen los adolescentes tardíos. Así que en vez de confiar en que ellos realizarán elecciones racionales o que aprenderán a partir de sus errores, un abordaje preferible es supervisarlos."

En otras palabras, los adolescentes deben ser protegidos de ellos mismos al evitarles oportunidades de incurrir en situaciones peligrosas. Lo que puede lograrse al ocupar su tiempo con actividades positivas que los alejen de situaciones riesgosas.

Link: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=974790&origen=premium

jueves

La estimulación magnética cerebral alivia la depresión: estudio

NUEVA YORK (Reuters Health) - La estimulación magnética transcranial (EMT), una técnica no invasiva que envía pulsos eléctricos a través del cráneo para excitar las neuronas, es una terapia sin fármacos, segura y efectiva para la depresión, indicó un estudio.

Las terapias antidepresivas disponibles no le brindan alivio adecuado a por lo menos un tercio de los pacientes.

Varios estudios pequeños demostraron la efectividad de la EMT en el manejo de la depresión, mientras que otras investigaciones obtuvieron resultados contradictorios.

El equipo dirigido por el doctor John P. O'Reardon, de la University of Pennsylvania, en Filadelfia, investigó si entre cuatro y seis semanas de EMT eran seguras y efectivas para tratar a 325 pacientes con depresión grave y sin alivio con terapias antidepresivas previas.

Los pacientes recibieron cinco sesiones semanales de 35 minutos con EMT o una versión inactiva de la EMT.

Después del lapso de cuatro a seis semanas, las tasas de respuesta se habían duplicado con la EMT activa al compararlas con las que se registraban en los pacientes tratados con la versión placebo de la EMT.

La EMT activa estuvo relacionada con un alivio significativo de los síntomas depresivos y una reducción de la severidad clínica de la enfermedad. Los pacientes destacaron tener mejor estado de ánimo y sentimientos en general.

El equipo precisó que pocos pacientes abandonaron el estudio, lo que indica que el tratamiento es tolerable. No hubo muertes, crisis o alteraciones auditivas.

Los autores concluyeron que estos resultados indican que la EMT es una "nueva alternativa" en el tratamiento de la depresión.

FUENTE: Biological Psychiatry, diciembre de 2007

Link: http://consultmedica.blogspot.com/2007/12/la-estimulacin-cerebral-alivia-la.html

miércoles

Por primera vez, logran observar una única neurona en acción

Científicos norteamericanos vieron cómo una de estas células sensibiliza a otras

Fuente: LANACION.com

Una región en el cerebro conocida como el hipocampo controla, ordena y almacena el caudal informativo que pasa por nuestros sentidos cada minuto que estamos despiertos. La gran pregunta para las neurociencias es la que haría un chico de jardín de infantes: ¿cómo?

¿Cómo puede una porción de tejido que contiene una pequeña fracción de las neuronas del cerebro absorber y almacenar tanta información, incluso temporalmente?

Un estudio publicado la semana última en la revista Nature da el primer paso hacia una respuesta, y también expone los métodos más avanzados disponibles para estudiar el cerebro.

Dos investigadores de los Institutos Howard Hughes, en Maryland, no estimularon una célula cerebral, sino una única espina dendrítica, que es uno de los crecimientos similares a pelos que nacen de las ramificaciones de esas células.

Las neuronas se comunican con sus vecinas mediante una "explosión química" que parte desde los extremos de una de esas espinas, cruza a través de un espacio llamado sinapsis y llega hasta el extremo de otra espina en la siguiente célula. Si el "baño químico" es lo suficientemente fuerte, la espina receptora se agranda, lo que refuerza la conexión entre ambas. Este es el proceso básico del aprendizaje.

Pero los investigadores Christopher D. Harvey y Karel Svoboda hallaron algo poco frecuente mientras estimulaban una única espina. No sólo se agrandó este crecimiento del tejido neuronal, sino que también volvió a sus vecinas más sensibles a las señales químicas. De hecho, quedaron en estado de alerta ante cualquier derrame informativo.

Capacidad multiplicada

Para los autores del estudio, el efecto combinado de estas asistentes multiplica la capacidad de toda célula cerebral. Los neurocientíficos elaboraron la teoría de que ese efecto, llamado plasticidad en cúmulos, influiría en la tremenda capacidad que posee el cerebro, aunque nunca lo habían visto en acción.

"La idea tradicional era que cada sinapsis funcionaba de manera independiente y que la fuerza de las conexiones individuales modulaba el almacenamiento de los recuerdos", explicó Harvey, del Laboratorio Cold Spring Harbor, en Long Island.

"Lo que demostramos es que las sinapsis vecinas funcionarían en conjunto, lo que conduce a la idea de que la información se almacenaría en cúmulos, con los datos relacionados concentrados en el mismo «barrio» cerebral", agregó el investigador.

La capacidad de observar una sinapsis en acción es en sí toda una proeza científica. El cerebro humano promedio tiene alrededor de 100.000 millones de neuronas y cerca de mil veces esa cantidad de sinapsis.

Permitido espiar

Para aislar y visualizar una sola sinapsis los científicos utilizaron ratones genéticamente modificados para que sus cerebros pudieran producir una proteína fluorescente que brillaba sólo en ciertas células del hipocampo. Al "espiar" a través de un microscopio de alta potencia una porción de ese tejido, los investigadores pudieron aislar y concentrarse en una única sinapsis.

El equipo usó un láser para producir una "explosión" de glutamato, una sustancia química del cerebro, dentro de la sinapsis. Toda una porción de tejido cerebral quedó empapada en una forma inerte de glutamato y el láser activó la sustancia exactamente en el área en la que se concentraban los investigadores.

En los estudios previos realizados para observar esta comunicación intercelular en acción se utilizó la estimulación eléctrica, que envía un impulso de actividad a través de un conjunto de células vecinas. Esto inhibe los efectos sutiles que ocurren naturalmente.

En el nuevo estudio, "el glutamato llega hasta espinas individuales y relativamente profundas dentro del tejido cerebral, bajo condiciones idénticas" a los procesos del organismo, escribió el doctor Bernardo L. Sabatini, neurobiólogo de la Universidad de Harvard, en un artículo editorial ("Sinapsis vecinas") sobre el estudio.

Tras provocar el disparo en la sinapsis, los investigadores hallaron que los receptores en las células vecinas seguían extremadamente sensibles a la estimulación durante unos 10 minutos. Esto, para Harvey, "tiene sentido", dada toda la información que las personas necesitan procesar rápidamente cuando entran en una habitación desconocida o llegan a una fiesta.

"Una hora o más sería demasiado tiempo -dijo Harvey-. Habría todo tipo de información ingresando en el cerebro... datos sin relación."

Por otro lado, "unos pocos segundos no serían suficientes como para captar algo a lo que se le prestó atención -explicó el coautor del estudio-. Diez minutos parece ser el período más adecuado".

Por Benedict Carey
De The New York Times

Link: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=973958&origen=premium

lunes

Qué le "dice" su cuerpo cuando se estresa

Fuente: INFOBAE.com

Estudios sostienen que el sometimiento constante a nervios y tensiones por cuestiones laborales, familiares o económicas, genera consecuencias físicas y psíquicas a largo plazo. Los detalles

Los especialistas describen el estrés como una de las tantas respuestas que el organismo improvisa y prepara con el objetivo de hacer frente a determinadas condiciones -por lo general externas aunque también internas- que perturban el equilibrio emocional de la persona.

Caracterizado muchas veces como un deseo de escapar de esas situaciones conflictivas, el estrés que en los últimos años ha ganado notoriedad debido a la gran cantidad de cuadros diagnosticados pero también como consecuencia de su amplio campo de influencia, constituye una reacción de la cual participan prácticamente todos los órganos y funciones del cuerpo.

Uno de los signos que ayuda a tomar conciencia sobre el incremento de los casos de estrés es la cantidad, cada vez mayor, de consultas de niños que, acompañados por sus padres, se acercan al especialista para encontrar las respuestas a síntomas que se presentan en la vida diaria y se manifiestan, por ejemplo, en el bajo rendimiento escolar.

En este sentido, un estudio realizado en roedores y cuyas conclusiones forman parte de la publicación especializada Journal of Neuroscience, demostró que experimentar situaciones de estrés emocional durante la infancia genera un deterioro gradual en la comunicación entre las células cerebrales localizadas en la región conocida como hipocampo, condición que en la adultez provoca el desarrollo de problemas de memoria.

Asimismo, el estrés puede condicionar o agravar enfermedades preexistentes como la diabetes. Con respecto a este punto, el doctor Mauricio Jadzinsky, médico especialista en diabetes y Jefe del Servicio de Nutrición del Hospital Durand, explicó a Pro-Salud News que "el estrés es un agravante de la diabetes una vez que el paciente ya fue diagnosticado, pues este mecanismo regula y desencadena una respuesta hormonal que produce hiperglucemia, es decir, el exceso de azúcar en la sangre. No obstante, no existe una comprobación absoluta en base a la cual se pueda afirmar que el estrés podría desencadenar la diabetes".

Posteriormente, el especialista señaló que "las tres situaciones más estresantes para un paciente diabético, en general, son la muerte de un familiar, la pérdida del trabajo o una mudanza".

Uno de los enemigos de las dietas

Si bien a la hora de comenzar un plan alimentario hay muchos factores en juego, como la voluntad, el estado general de la persona y el entorno, por sólo citar algunos, la realidad es que el estado emocional y más precisamente el hecho de estar atravesando o no situaciones estresantes es fundamental.

Con respecto a la relación entre el estrés y las dietas, Pro-Salud News dialogó con el doctor Alberto Cormillot, médico nutricionista, titular de la Clínica de Nutrición y Salud que lleva su nombre, quien expresó que en el caso de las dietas "el estrés influye agravando o desencadenando situaciones para las que la persona está predispuesta. Por otro lado, no hay que olvidar que el estrés también condiciona otros problemas de salud como el asma o las alergias, mucho más frecuentes últimamente debido a la cantidad cada vez mayor de contaminantes y a la predisposición de la gente a contraerlas".

En cuanto a la posibilidad de caer en "atracones" o "recaídas", el doctor Cormillot indicó que "depende de cada persona y de cómo cada uno se maneja en general, especialmente cómo encara su dieta. La cuestión es hasta dónde llegan los pensamientos limitadores, porque si alguien que está a dieta se permite una licencia, tal vez puede llegar a evitar caer en esa cadena imparable de atracones muy típica de las dietas estrictas. Por eso es fundamental evitar ese tipo de soluciones y recurrir a procedimientos más reales y posibles de realizar".

El cigarrillo y la pareja, otros blancos

Finalmente, es importante hacer hincapié en otros dos puntos que suelen verse afectados por el estrés. Uno es el tabaquismo o, mejor dicho, la necesidad de dejar de fumar; y el otro es la vida de pareja.

Sobre el primer tema, está demostrado que dejar el cigarrillo es una tarea compleja que requiere mucho esfuerzo y trabajo constante y para la cual es fundamental no sólo el apoyo terapéutico y de los amigos y familiares más cercanos, sino también vivir en un ambiente armonioso y confortable que le permita a la persona estar tranquila, sin necesidad de recurrir a vías de escape que le permitan canalizar la ansiedad.

Por su parte, la vida de pareja puede resultar, muchas veces, un foco de conflicto y situaciones en las cuales cada parte desea hacer valer su punto de vista. En esos momentos, según la conclusión del doctor José Eduardo Abadi, médico psiquiatra y psicoanalista, "es necesario no sobredimensionar los problemas y no insistir sobre ellos a fin de evitar conductas agresivas que puedan generar alejamientos e indiferencias que, a la larga, marcan y delimitan espacios de soledad y de angustia".

Link: http://www.infobae.com/contenidos/354717-100935-0-Qu%C3%A9-le-%22dice%22-su-cuerpo-cuando-se-estresa

domingo

¿Infeliz? ¿Autocrítico? Quizás usted sólo sea un perfeccionista

Recientes estudios vinculan el perfeccionismo con la depresión o las adicciones

Fuente: LANACION.com

NUEVA YORK.- Cualquier película de deportes, libro de bolsillo comprado en aeropuerto o cinta de motivación, da unas pocas y rígidas reglas para el éxito. Crea en sí mismo. No tome un no como respuesta. Nunca se dé por vencido. No acepte ser el segundo. Por sobre todo, sea honesto consigo mismo.

Es difícil discutir esas máximas. Parecen evidentes. Si no están escritas en la Constitución, al menos son parte de la marea cultural que inunda todo, desde el discurso dicho en el entretiempo de los encuentros deportivos hasta las conferencias institucionales y las clases de preparación para el test de aptitud escolar.

Sin embargo, unos estudios recientes advierten contra tomar las perogrulladas sobre el éxito con demasiada seriedad. La nueva investigación se centra en un tipo conocido, los perfeccionistas que sienten pánico o a quienes se les queman los fusibles si las cosas no salen bien.

Los hallazgos no sólo confirman que esos puristas a menudo están en riesgo de agotamiento mental -como Freud, Alfred Adler e incontables padres lo han predicho-, sino que sugiere que ese perfeccionismo es una lente valiosa para comprender una variedad de dificultades mentales aparentemente no relacionadas, desde la depresión hasta las conductas compulsivas y la adicción.

Tres tipos de perfeccionistas

Algunos investigadores dividen a los perfeccionistas en tres tipos, basados en las respuestas dadas en cuestionarios estándar: los luchadores orientados hacia sí mismos, que luchan para lograr niveles altos y que parecen estar en peligro de depresión por autocrítica; los fanáticos que se centran en lo externo y que esperan la perfección en los otros y que a menudo arruinan las relaciones, y los desesperados por alcanzar un ideal, que están convencidos de lo que los otros esperan de ellos, un factor de riesgo para el pensamiento suicida y los trastornos alimentarios.

"Es natural que la gente quiera ser perfecta en unas pocas cosas; digamos, en su trabajo; ser un buen editor o un buen cirujano depende de no cometer errores -afirmó Gordon L. Flett, profesor de psicología de la Universidad de York y autor de muchos estudios-. Es cuando esto se generaliza en otras áreas de la vida, el hogar, la apariencia, los hobbies, que se comienza a ver los verdaderos problemas."

Contrariamente a las personas que tienen un diagnóstico psiquiátrico, sin embargo, los perfeccionistas ni luchan contra el estigma ni se consideran a sí mismos algo disfuncionales. Por el contrario, afirmó Alice Provost, asesora de la Universidad de California, que recientemente dirigió un grupo terapéutico para los miembros del personal que luchan contra impulsos perfeccionistas.

"Están muy orgullosos de serlo -agregó-. Y los altos valores de la cultura refuerzan sus actitudes."

Consideremos un estudio reciente realizado por psicólogos de la Universidad Tecnológica de Curtin, Australia, que encontró que el nivel del pensamiento a "todo o nada" predijo lo bien que los perfeccionistas conducen su vida.

Los investigadores hicieron que los 252 participantes llenaran cuestionarios que evaluaban su nivel de acuerdo con 16 afirmaciones del tipo "Pienso de mí como alguien bajo control o fuera de control" y "Yo o me llevo muy bien con la gente o no me llevo para nada".

Los participantes del estudio, cuanta más firmeza demostraban en esa manera de pensar, más probable era que mostraran un tipo de perfeccionismo extremo que puede conducir a problemas de salud mental.

En resumen, hay gente que no sólo absorbe muchas de las máximas para el éxito sino que las toma como absolutas. En algún nivel saben que es posible tener éxito luego de quedarse atrás (construir sobre los errores: otra regla estricta). El problema es que eso también apesta a mediocridad para ellos, decir lo contrario, es torcer el resultado.

Detrás de un ideal imposible

La carga de las expectativas perfeccionistas son demasiado familiares para quienes luchan contra un mal hábito. Quiébrelo sólo una vez, fume una sola vez, tome un solo trago, y en el mejor de los casos es un traspié; en el peor, una recaída, y más a menudo es una caída: un fracaso. Y si usted ya ha caído, bueno, puede ser que se sirva dos o tres más.

Por eso, los expertos han debatido durante mucho tiempo si está bien insistir en la abstinencia total como necesaria en el tratamiento del abuso de drogas. La mayoría de las clínicas de rehabilitación se basan en este principio: o uno está "limpio" o no lo está; no hay un nivel seguro de uso.

Esta posición incuestionablemente funcionó para millones de adictos, pero si los estudios sobre perfeccionistas son una buena guía, también ha perjudicado los esfuerzos de muchos otros.

Provost aseguró que los participantes de su programa a menudo mostraron síntomas de trastorno obsesivo compulsivo, otro riesgo para los perfeccionistas. No podían soportar un escritorio desordenado Encontraban casi imposible dejar un trabajo por la mitad, para hacerlo al día siguiente. Algunos invertían absurdamente largas horas en rehacer una tarea, buscando un ideal que sólo ellos podían ver.

Como experimento, Provost hizo que miembros del grupo abandonaran a propósito, en contra de sus propios instintos. "Esto fue hecho en el contexto del trabajo -afirmó-. Y pareció que eran cosas pequeñas, porque lo que algunos de ellos consideraban un fracaso era lo que la mayoría de la gente consideraría algo sin importancia."

Retírese del trabajo a la hora justa. No llegue temprano. Tómese todos los recreos permitidos. Deje el escritorio en desorden. Permítase una serie de intentos para finalizar un trabajo; luego retome lo que ya tiene.

"Y luego pregúntese: «¿Fui castigado? ¿Continuó funcionando la universidad? ¿Se siente más feliz?» -dijo Provost-. Estaban sorprendidos porque sí; todo continuaba funcionando, y las cosas por las que ellos se preocupaban no eran tan importantes."

Los británicos tienen un dicho para alentar a la gente a mostrar sus habilidades a la vez que se burlan del temor universal al fracaso: hágalo lo peor que pueda.

Si uno no puede tolerar hacer algo mal, al menos de vez en cuando, ¿hasta qué punto puede ser honesto consigo mismo?

Por Benedict Carey
De The New York Times

Traducción: Maria Elena Rey

Link: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=973524&origen=premium