viernes

Terapia presencial, mejor para resolver problema imagen corporal

NUEVA YORK (Reuters Health) - La terapia a través de Internet y el tratamiento presencial ayudan a las mujeres con altos niveles de insatisfacción corporal a sentirse mejor con ellas mismas, demostró un nuevo estudio.

Pero la terapia presencial tradicional es mejor que el ciberenfoque para mejorar las preocupaciones por la imagen y la alteración alimentaria, halló el equipo dirigido por la doctora Susan J. Pastón, de La Trobe University, en Bundoora, Melbourne, Australia.

La terapia administrada vía Internet es cada vez más popular, destacó el equipo, y tiene la ventaja de la privacidad y el anonimato, además de una mayor accesibilidad que la terapia presencial.

No obstante, las intervenciones a través de la computadora tendría desventajas, como aumentar la probabilidad de errores en la comunicación por la falta de "indicios no verbales y auditivos", agregaron los autores.

El equipo comparó la efectividad de sesiones de terapia durante ocho semanas a cargo de un terapeuta, presencial o por Internet, entre 116 mujeres de 18 a 35 años con alimentación desordenada y muy insatisfechas con sus cuerpos.

Cuarenta y dos mujeres recibieron las sesiones presenciales; 37, la terapia vía Internet y 37 participaron en un grupo de tratamiento diferido que funcionó como "control".

Ambos grupos que recibieron terapia mejoraron los resultados obtenidos en pruebas sobre percepción de la imagen corporal, preocupación sobre la silueta y actitudes alimentarias, comparados con el grupo de control, aunque el progreso fue mayor en el grupo bajo terapia presencial.

Las mujeres disminuyeron también la psicopatología tras participar en las sesiones presenciales, pero las sesiones por Internet no la aliviaron.

Las pacientes que recibieron terapia presencial también concurrieron a más cantidad de sesiones que el grupo tratado vía Internet; a cuantas más sesiones concurrían, mayor era la mejoría lograda.

Pero seis meses después de la finalización de la terapia, no se registró diferencia alguna entre ambos grupos.

"El estudio respalda la efectividad de las intervenciones presenciales para mejorar la percepción de la imagen corporal en mujeres adultas cuando están disponibles y de las intervenciones sincronizadas vía Internet cuando no se puede acceder a la terapia presencial", concluyó el equipo.

FUENTE: International Journal of Eating Disorders, diciembre del 2007

Link: http://www.buenasalud.com/news/index.cfm?news_id=12757&mode=browse&fromhome=y

jueves

Cómo reconocer si existe o no acoso en el trabajo

Por Bárbara Roesler - INFOBAE.com

A pesar de que muchos empleados suelen acusar a sus superiores de persecución y maltrato, no siempre este tipo de actitudes son lo que parecen. Infobae.com consultó a los especialistas

"Me vuelve loco", "me persigue", "no me deja trabajar tranquilo" son frases repetidas por muchos trabajadores con respecto a sus superiores. Sin embargo, y a pesar de que parecerían ser un "ensañamiento personal", no siempre este tipo de actitudes constituyen lo que se conoce como acoso moral.

Desde el Curso de Dirección General y Planeamiento a largo plazo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, a cargo de Estela Cammarota, describen que el acoso moral se produce cuando un superior somete, en forma permanente y sublime, a pequeños ataques repetidos que pueden atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, poniendo en peligro su empleo o el ambiente normal de trabajo. El empleado se transforma así en el blanco de una intención más o menos consciente de perjudicarlo.

Los docentes aclaran que no es posible separar el tema de la ética o la moral de este asunto, "ya que uno de los denominadores comunes entre las víctimas del acoso moral es el sentimiento de haber sido maltratadas, despreciadas, humilladas, rechazadas", explicaron a Infobae.com.

Sin embargo, no siempre que un empleado experimente una sensación de hostigamiento está frente a un caso de acoso moral.

Qué no constituye acoso moral
- El estrés: se trata de un estado biológico, generado por situaciones sociales y sociopsicológicas. La diferencia es que el estrés es destructivo si es excesivo, mientras que el acoso moral lo es por su propia naturaleza. Por otra parte, en esta situación orgánica no existe una intencionalidad malévola, mientras que en el hostigamiento laboral sí la hay.

- El maltrato de la dirección: algunos dirigentes suelen tener una conducta tiránica, según la cual someten a sus asalariados a una presión terrible o los tratan agresivamente, insultándolos o negándoles cualquier trato respetuoso. No obstante la violencia está a la vista de todos, como todos los empleados reciben el mismo trato, no se trata de acoso laboral.

- Agresiones esporádicas: aunque una actitud o palabra parezca agresiva, no constituye acoso moral, dado que éste se caracteriza por la repetición. En cambio, aunque una serie de conductas parezcan insignificantes, su sistematización las puede convertir en altamente destructivas. El autor Heinz Leymann afirma que, para ello, es preciso que una o más de dichas situaciones se repitan como mínimo una vez por semana y a lo largo de un plazo mínimo de seis meses.

"En términos generales, el término acoso moral es inapropiado para calificar una determinada actitud agresiva de un empresario, aunque dicha agresión haya tenido consecuencias especialmente graves para la víctima", aclaran los docentes.

- Malas condiciones de trabajo: es difícil distinguirlas de los casos de acoso moral. Por eso, en estas situaciones lo que se recomienda es analizar la intencionalidad. Por ejemplo, trabajar en un despacho estrecho, con mala iluminación y un asiento inadecuado no constituye de por sí un acto de acoso, salvo si lo recibe específicamente sólo uno de los empleados y está destinado a desanimarlo o humillarlo.

- Coacciones profesionales: hay que tener en cuenta que todo trabajo implica un cierto grado de coacción y dependencia. Es por ello que no se puede hablar de acoso moral cuando se trata de decisiones legítimas que se encuentran en el contrato de trabajo, como un traslado o el cambio de puesto.

- Otros tipos de violencia: cuando se trata de violencia externa (agresión del público o de clientes), no se habla de acoso moral. En estos casos, es la propia empresa la que debe establecen medidas de protección de sus empleados. Por otra parte, tanto la violencia física como la sexual constituyen tipos penales pero no acoso moral.

"No se trata de mejorar la productividad o de optimizar los resultados, sino de librarse de una persona que 'molesta'", aclararon los docentes. Y agregaron: "Dicha violencia no le es útil ni a la organización ni a la buena marcha de la empresa".

Link: http://www.infobae.com/contenidos/351383-100935-0-C%C3%B3mo-reconocer-si-existe-o-no-acoso-en-el-trabajo

martes

"Patología dual": la nueva enfermedad de los jóvenes

Por Andrea Sambuccetti - INFOBAE.com

Crece en la Argentina. Preocupa porque no se tienen lugares de atención especializados. Los pacientes muestran deterioro cognitivo, falta de control de impulsos, excitación psicomotriz. De qué se trata

La llamada "patología dual" es un emergente que puede ubicarse dentro de lo que son las enfermedades determinadas por la cultura. En el mundo comenzó a manifestarse con mayor frecuencia hacia los 90. En el país, cobró impulso después de la crisis. Pero en los últimos dos a tres años, registró una incidencia en los jóvenes y mostró un franco incremento.

Se caracteriza por la comorbilidad o coexistencia de un trastorno psiquiátrico y de una adicción. Y una de las principales dificultades del tratamiento es justamente, la inexistencia de lugares de atención especializados: los centros de salud mental se dedican a una gama de patologías que no incluye a las toxicomanías, y los de drogadicción no tratan los problemas psiquiátricos, en general.

La gran cuestión de esta enfermedad de la modernidad es su etiología: si el consumo de estupefacientes altamente nocivos como el ‘paco’ es la causa del trastorno psiquiátrico o si ocurre, precisamente, al revés.

"Depende el caso", opinó el Dr. Roberto Yunes director del Hospital Municipal Infanto-Juvenil Dra. Carolina Tobar García, institución de salud mental pública de la Ciudad, entrevistado por Infobae.com.

En los últimos años, "nos encontramos con chicos que llegan con crisis de excitación psicomotriz o brotes psicóticos agudos y que tienen una adicción a distintos tipos de droga. En general, no tienen contención familiar, o viven en la calle. Ahí es donde se muestra toda la patología social".

Yunes habla de esta nueva enfermedad como "si estuviésemos pensando en una psicosis del siglo XXI".

"Son chicos que, de alguna manera, muestran impacto en el área frontal –es decir, que tienen alteraciones a nivel cognitivo-. A veces tienen actos de gran impulsividad por esta inhibición a nivel de corteza cerebral, muchos tienen ideas paranoides, piensan que el otro habla mal de él, que lo persiguen y esto puede crear una mala interpretación de la realidad en la que viven, provocando reacciones de violencia extrema".

Hace dos o tres años "que estamos viendo crecer este problema, pero en la actualidad ha aumentado de una manera muy considerable", advirtió Yunes con preocupación.

"La sociedad no está preparada para recibir a estos chicos. Nuestro hospital no está preparado, porque nosotros tendríamos que tener en la guardia a un médico clínico, especialista en toxicología, porque muchas veces llegan y no se sabe qué tipo de droga consumieron", señaló.

El factor "paco"

"El 'paco' está haciendo destrozos. Todas las drogas producen deterioro, pero esta que es el residuo de la cocaína verdaderamente produce uno muy importante. Por algo las madres están luchando tanto contra quienes la venden y toman medidas extremas como mudar a la familia del barrio o encerrar a su hijo e impedirle ir al colegio porque la mayoría de sus compañeros de curso consumen", dice Yunes.

En los últimos años, también bajó la edad de comienzo de inicio de estas patologías. "Se debe crear un área de niños pequeños. Hace 7 u 8 años, no pensábamos en patologías en edades más tempranas. Pero se da el caso de niños de 6 y 7 años con síntomas de ahorcamiento, agresión contra sus padres, o de quemar la casa, situaciones graves".

Generalmente, "cuando uno busca en el grupo familiar, nos encontramos con familias son disfuncionales, monoparentales con chicos que trabajan desde muy pequeños y viven en la calle. Pero el niño tiene derecho a una casa, a un techo, a ir al colegio, a un papá con trabajo, esto, que es mínimo, está vulnerado".

"Esto que pasaba en Latinoamérica y que veíamos como casos muy lejanos, lo estamos viviendo en la Argentina hoy. Hay que invertir más dinero y crear nuevos proyectos para estos niños. Es un tema social muy difícil y tanto la Justicia como los hospitales nos encontramos sin posibilidad de alojar y tratar esto", explicó Yunes.

Entre los problemas de la patología dual se encuentra que la medicación "no logra su efecto siempre y que, a veces, el nivel de agresividad es tan alto que no se los puede contener". Por esta razón es que los especialistas reclaman nuevas instituciones para la correcta atención de la enfermedad en estos chicos y adolescentes y a la que no escapan, tampoco, los adultos.

Link: http://www.infobae.com/contenidos/350943-100796-0-Patolog%C3%ADa-dual-la-nueva-enfermedad-los-j%C3%B3venes

lunes

La adicción a Internet es un nuevo problema psiquiátrico

Así como algunos son adictos a las drogas, el juego o el tabaco, otros lo son a pasar horas en la web, un fenómeno que ya es considerado como un problema de diván. ¿Es usted un adicto?

Fuente: INFOBAE.com

(EFE) - La enfermiza afición a la red ha sido ya diagnosticada por ciertos expertos como "Desorden Adictivo a Internet", y se estima que entre el seis y el diez por ciento de los aproximadamente 189 millones de usuarios en EEUU lo padecen.

También llamada "Internet-dependencia" e "Internet-compulsión", esa adicción se detecta por comportamientos relacionados con Internet que interfieren en la vida normal de una persona, causando estrés severo a su familia, amigos y trabajo.

Una persona que pasa horas al día frente a la computadora navegando por Internet, enviando correos electrónicos, negociando acciones, chateando o jugando puede considerarse como un "ciberadicto" y, por tanto, necesita ayuda.

Así lo consideran especialistas como la psiquiatra Hilarie Cash, cuyo consultorio, Internet/Computer Addiction Services, en la Universidad de Pensilvania, es visitado por pacientes diagnosticados con el "Desorden Adictivo a Internet" o "DAI".

Cash ha identificado como síntomas de la DAI la constante preocupación por "estar conectado", así como mentir acerca del tiempo que se pasa navegando por Internet o sobre el tipo de contenido visualizado, además de aislamiento social, dolor de espalda y aumento de peso.

"Si el patrón de uso de Internet interfiere con tu vida o tiene impacto en tus relaciones de trabajo, familiares y de amistad, debes tener un problema", anota otra experta, Kimberly Young, investigadora líder de las adicciones a Internet.

Young es la fundadora del Center for Online Addiction, con sede en Bradford, Pensilvania, donde funcionan grupos de apoyo a las "ciberviudas", esto es, las esposas de adictos a las relaciones amorosas, la pornografía o las apuestas vía Internet.

En opinión de Young, los "ciberadictos" optan por el placer temporal en lugar de las relaciones íntimas y profundas.

La Dra. Young a ha desarrollado un Test para evaluar una posible Adicción a Internet, el mismo se encuentra disponible en Español en: http://www.eutimia.com/tests/iad.htm

Los enfermos cibernéticos entran en un círculo vicioso, ya que la pérdida de autoestima crece a medida que aumenta su adicción a Internet, lo que a su vez eleva su necesidad de escapar de la realidad y de refugiarse en la red.

"La infidelidad vía Internet es el mayor problema que tratamos. Más del 50 por ciento de nuestros clientes son individuos y parejas que sufren sus secuelas" dice Young, autora del libro "Caught in the Net" ("Atrapado en la Red"), el primero en abordar el tema del "ciberadulterio".

Otros tipos de adicciones son las relacionadas con actividades interactivas como el "chateo", la mensajería instantánea y los vídeo juegos, así como los sitios de apuestas, subastas y compras.

Para Cash, los "ciberadictos" tienden a padecer otros problemas mentales, como depresión y ansiedad, o a sobrellevar relaciones familiares o de pareja problemáticas.

Ese panorama viene a confirmar el resultado de encuestas citadas por psiquiatras especializados en la DAI, que revelan que más del 50 por ciento de los adictos a Internet padecen también adicciones a las drogas, alcohol, tabaco y sexo.

En EEUU, la DAI es tratada por un creciente número de centros médicos especializados, entre ellos los de la Universidad de Maryland en College Park y el Computer Addiction Study Center, del Hospital McLean, en Belmont, Massachusetts.

Con todo, algunos psiquiatras son escépticos y señalan que el uso abusivo de Internet debe calificarse de adicción "legítima", ya que no tiene los mismos efectos negativos en la familia o la salud que adicciones propiamente reconocidas, como el alcoholismo.

"Internet es un medio de comunicación. No es como la heroína, que te aísla y te hace dependiente", dice la psicóloga Sherry Turkle, autora del libro "Vida en la Pantalla: Identidad en la Era de la Internet", una de las guías de quienes consideran que no hay nada de malo en la actual fiebre cibernética.

Link: http://www.infobae.com/notas/nota.php?IdxSeccion=1&Idx=230634

sábado

Hacer reír, una herramienta con valor terapéutico

Refuerza el vínculo médico-paciente

Fuente: LANACION.com

El humor es la llave. Con nariz de payasos atraviesan la solemnidad de las salas de internación y hacen reír. Pero su función va más allá: la risa es apenas el puente que lleva a rincones más oxigenados de la existencia en un momento traumático, cuando la cotidianidad es un despliegue ininterrumpido de médicos distantes, enfermeras desbordadas, dolor y un miedo sin válvulas de escape.

"Nuestras intervenciones constituyen una terapia alternativa", define el psiquiatra, clown, especialista en terapia intensiva y payamédico José Pelluchi, coordinador junto con Cristina Martí del Primer Congreso Internacional de Clowns y Payasos de Hospital, que se realizó en Buenos Aires.

Sobrevuela las presentaciones la sombra de Patch Adams, el "Doctor Risa", que en los setenta instaló la risaterapia en hospitales de los Estados Unidos y se convirtió en figura emblemática a partir de la película que protagonizó Robin Williams.

Su presencia se corporiza en la nariz roja que decora las esculturas de la sede en la que se desarrolla el encuentro: un aula de la Facultad de Medicina en la que circulan clowns, payamédicos, humoristas y estudiantes de medicina que entienden que la solemnidad no es una condición necesaria de su profesión y que una relación más igualitaria refuerza el vínculo terapéutico entre el médico y el paciente.

Aunque admite que no encontró las dificultades de Patch Adams para instalar el humor en distintos hospitales del país -hoy interviene en el de Clínicas, el Udaondo, el Alvarez, Muñiz, el Sor Ludovica de La Plata y el Bouquet Roldán de Neuquén-, Pelluchi dice que hay sectores que se resisten a admitir que la risa es cosa seria: que dispara endorfinas, ayuda a controlar la presión arterial, estimula el sistema inmunológico y permite transitar la enfermedad desde una conexión emocionalmente más saludable con la vida.

Así surge de estudios científicos que incluyen a la risa como una herramienta terapéutica. Entre ellos, el realizado por la División de Hematología y Oncología del Hospital General de Massachussets, que concluyó que el humor y la risa ayudan a reducir el dolor y a mostrar el lado humano del equipo médico, además de facilitar el diagnóstico y el tratamiento oncológico.

La risa es salud

No se trata de representar una obra de teatro ni de despertar el espíritu lúdico en un espectador que observa pasivamente desde su cama de internación. Las intervenciones de payamédicos -mitad médicos, psicólogos o psiquiatras, mitad actores, psicodramatistas o clowns- son terapéuticas; crean estrategias personalizadas a partir de un pedido del equipo médico.

Una vez designado el paciente que requiere apoyo terapéutico, llega la pareja de payamédicos a relevar la situación problemática que intentarán revertir con una o varias sesiones que adquieren un formato teatral.

"No se trata de hacer reír solamente, sino de dar potencia, de conectar a la persona con sus aspectos positivos y sanos, de sacarlo del encierro en lo corporal e instalarlo en un estado optimista sostenido", confía Pelluchi y explica su metodología a través de una historia que todavía lo emociona.

Cuando lo llamaron de una sala de internación pediátrica del hospital Muñiz, partió con su maletín "buenetín" con jeringas gigantes y disfraces, dispuesto a revertir la resistencia de un chiquito de cinco años que se negaba a tomar la medicación antirretroviral.

La primera estrategia fue la negociación. "¿Qué me pedía para aceptar la medicación? Jugar con mi nariz: se la puso, la tiró, la pisoteó, se descargó, pero al final nada, no cumplió con su parte. Nueva negociación: revisar mi maletín. Pero tampoco cumplió. Cuando pensé que había fracasado, se me ocurrió conseguir una jeringa como la que usaban en el hospital para que él tomara su medicación, la llené de leche y le propuse una carrera. Dale, aceptó A sus marcas, listos y ya misión cumplida. Desde entonces dejó de ver a la jeringa con los medicamentos como sus enemigos."

Con los adultos el proceso es menos lúdico, aunque una internación hospitalaria, con la infranqueable sensación de impotencia, empuja a casi todas las personas a una regresión que conduce a un estatus de niños dependientes. Descargar activamente sobre un muñeco lo que sufren como resultado del tratamiento es uno de los secretos del abordaje payamédico con adultos.

"La catarsis es un primer paso en la elaboración de una situación traumática, y nosotros facilitamos al paciente que descargue todo lo que le hicieron a él, pero siempre en tono de parodia y manteniendo el buen humor."

Los payamédicos no se internan en el conflicto. Ese será un trabajo de elaboración posterior que le corresponderá al equipo de salud mental, a partir de una intervención que instaló una nueva mirada sobre la persona, la enfermedad y el proceso terapéutico.

"Nosotros nos proponemos que cada persona se identifique con la mirada del clown, que ve belleza aun en donde no la hay, y rescata las partes sanas de cada uno", dice Wendy Ramos, una discípula peruana de Patch Adams, que llegó al congreso para contar la experiencia de los clowns hospitalarios en el Hospital del Niño de Lima.

"A veces mueves apenas una ficha y cambias todo el juego de dominó", define y ejemplifica: "Cada persona tiene un nombre, no es una cama con una enfermedad, y rescatar ese nombre puede ser terapéutico, como sucedió con una niñita que había perdido su cabello y yo le dije «qué bella eres y qué bonito tu nombre, yo quiero llamarme como tú, préstame tu nombre un ratito». Y así jugamos, y ella reía a pesar de su grave enfermedad. Desde entonces no dejó de verse bella, como había dicho la payasa."

Por Tesy De Biase
Para LA NACION

Link: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=965051&origen=premium