domingo

Cerebros como esponjas

El límite entre sustancia blanca y gris está menos definida en niños (izda) que adultos (dcha).El límite entre sustancia blanca y gris está menos definida en niños (izquieda) que adultos (derecha).
  • Hasta los tres años, la plasticidad de las neuronas es máxima
  • El cerebro adquiere el 80% de su tamaño adulto a los cuatro o cinco años
  • Nacemos con un número finito de células nerviosas, que irán desapareciendo

viernes

Las imágenes de advertencia en los paquetes de tabaco sí funcionan


Las imágenes en los paquetes de cigarrillos, como las de pacientes con ventilación asistida, sí ayudan a que los fumadores atiendan las advertencias de riesgos a la salud, revela un estudio en Estados Unidos.


Advertencias sobre riesgos del tabaco en Estados Unidos

El estudio mostró que una imagen ayuda al fumador a recordar la advertencia de riesgos de salud.
La investigación, que involucró a 200 fumadores, encontró que 83% fueron capaces de recordar la advertencia de salud cuando ésta iba acompañada de una imagen.
Cuando había sólo texto, el 50% de los fumadores vio la advertencia de salud.
El estudio, publicado en American Journal of Preventive Medicine (Revista Estadounidense de Medicina Preventiva), utilizó tecnología de seguimiento de los ojos para medir cuánto tiempo pasaban los fumadores viendo cada parte de un anuncio de tabaco que contenía advertencias de riesgos a la salud.
Después de mirar el anuncio se pidió a cada participante que escribiera la advertencia que había leído, para ver si recordaba la información.

Más atención


Los resultados mostraron que entre más rápido llegaban los ojos del fumador al texto en la advertencia gráfica y entre más tiempo pasaban viendo la imagen, más probabilidades de recordar la información correctamente.
El doctor Andrew Strasser, profesor asociado de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, quien dirigió el estudio, afirma que estos resultados son importantes.
"Además de mostrar el valor de añadir un etiquetado con advertencia gráfica, este estudio también ofrece información importante sobre la efectividad de las etiquetas de advertencia", señala el científico.
"Esto podría servir para crear advertencias más efectivas en el futuro" agrega.
El doctor Strasser dice que espera que los etiquetados gráficos ayuden a la gente a estar más informada sobre los riesgos de fumar y esto pueda conducir a una decisión para dejar el hábito.
Varios países, incluido el Reino Unido, están considerando cambiar la forma como se presentan los productos de tabaco y si deben venderse en paquetes estandarizados.
También se está explorando la posibilidad de que los paquetes no tengan marcas y de que se utilice un solo color para todas las marcas, con letras y texto estándar y con imágenes en cada paquete.
La industria tabacalera, aunque dice recibir positivamente la consulta, afirma que no hay evidencia confiable de que dichos paquetes estandarizados logren reducir las tasas de tabaquismo entre los jóvenes.
En Estados Unidos, los funcionarios de salud ya ordenaron que los paquetes de tabaco aparezcan con un etiquetado que incluya advertencias gráficas a partir de septiembre de este años.
Pero las compañías de tabaco están desafiando la decisión en los tribunales.
Australia es actualmente el único país que ha acordado vender estos productos en paquetes estandarizados y también impuso una prohibición en la presentación de marcas en estos paquetes.

Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120615_tabaco_imagenes_paquetes_men.shtml

jueves

Menú para mantener el cerebro sano

Comprueban que la comida influye en el bienestar mental

Por Gisele Sousa Dias
CLARIN.com


Arman un menú para mantener el cerebro sano. Lo reveló un grupo de investigadores italianos. Alimentos como el pescado, las nueces, el té verde, el vino y el chocolate estimulan la memoria, previenen el envejecimiento y favorecen las funciones cognitivas.


Un equipo italiano de médicos y psicólogos armó un “menú del bienestar mental”. Es decir, un menú con los alimentos que deberíamos incorporar a nuestra dieta para tener un cerebro sano : pescado, nueces, curry, té verde, chocolate, vino, leche, vegetales, espárragos, espinacas, menta y salvia, son algunos de ellos. Los expertos locales explican por qué.
“El salmón, el atún y la trucha son fuente importante de ácidos grasos poliinsaturados de omega 3, por lo que se asocian con la protección de la salud cardiovascular, el desarrollo y función del sistema nervioso y favorece las funciones cognitivas, como la memoria ”, explica Sol Vilaro, Jefa del área de Nutrición del Instituto de Neurología Cognitiva. “Otros alimentos ricos en omega 3 son el aceite de canola, el de soja, las almendras y las nueces”.
Además de su efecto antidepresivo y hasta para combatir el déficit de atención en chicos, “con los omega 3 tenemos buena calidad de neuronas, prevenimos la aterosclerosis, disminuimos los infartos y los accidentes cerebrovasculares”, agrega Silvio Schraier, presidente de la Fundación Argentina de Nutrición: “Si se va a cocinar pescado es importante hervirlo o hacerlo al vapor porque estos ácidos grasos pierden los beneficios si se los cocina mucho”. Lo ideal es comer pescado tres veces por semana.
¿Por qué curry? “En la India la incidencia de Alzheimer es de 1/10 respecto del resto del mundo. La cúrcuma, uno de sus componentes, protege de enfermedades degenerativas por su efecto antiinflamatorio y su capacidad de disminuir la proteína que forma las placas que atacan el cerebro en el Alzheimer”, dice Mónica Katz, directora de Nutrición de la Universidad Favaloro. Lo ideal: una cucharada cuatro veces por semana.
Las opciones también incluyen al té verde, “un antioxidante involucrado en la supervivencia celular neuronal y en la mejoría de la memoria de trabajo”, dice Katz. “El chocolate, además de antioxidantes, contiene serotonina –asociada a la relajación y el buen humor– y feniletilamina y anandamida, ambas con efecto estimulante”, agrega. ¿El consejo? Una barrita de chocolate amargo de 15 gramos.
El “menú para el cerebro”, que los científicos italianos presentaron en una cena en Castillo de Casiglio en Erba (Como), sigue con una copa de vino tinto cuatro veces por semana: “La razón es que el vino tinto contiene Resveratrol, que estimula la captura del conocimiento ”, explica Schraier. La vitamina E no sólo está en los espárragos, espinacas y paltas sino “en los aceites vegetales y en los frutos secos. Se trata de un potente antioxidante que previene el envejecimiento precoz de las membranas celulares del cerebro”, sigue Vilaro.
Y suma otros alimentos que ayudan a la mente: “Las verduras de hoja y las lentejas aportan ácido fólico, un nutriente implicado en la reducción del riesgo de presentar deterioro cognitivo. Arándanos, moras, grosellas, frambuesas y frutillas protegen al cerebro de afecciones relacionadas con el envejecimiento. Y los cortes magros de las carnes rojas aportan hierro, un mineral que colabora en el transporte de oxígeno hacia los tejidos, entre ellos, el cerebral”.

Enlace fuente: http://www.clarin.com/sociedad/salud/Comprueban-comida-influye-bienestar-mental_0_718728212.html

lunes

Nomofobia: miedo irracional a salir de casa sin el móvil o a quedarse sin batería

ADICCIONES | Nomofobia

No sin mi móvil

Un yogui consulta su móvil en la India.| Gurinder OsanUn yogui consulta su móvil en la India.| Gurinder Osan
  • Crece el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono: nomofobia
  • Consultamos el móvil una media de 34 veces al día
  • Los teléfonos inteligentes han disparado el problema, sobre todo en jóvenes
¿Es usted de los que regresa a medio camino si se le olvida el móvil en casa? ¿De los que no lo apaga ni para entrar al cine y lo consulta si nota la vibración durante la película? ¿Se lo lleva consigo al baño? Si ha respondido afirmativamente a todas estas preguntas es más que probable que sufra nomofobia, un miedo irracional a vivir con el teléfono apagado.
Algunas encuestas cifran entre el 53% y el 66% el porcentaje de españoles aquejados de este nuevo miedo irracional que, según datos del Centro de Estudio Especializados en Trastornos de Ansiedad, ha aumentado un 13% en los últimos años debido a la expansión de los teléfonos inteligentes.
"La dependencia del móvil es un fenómeno social", admite el psicólogo Javier Garcés, experto en Psicología del Consumo y sus adicciones. "Hemos creado una sociedad en la que se necesita el móvil para todo, los padres les dicen a sus hijos que llamen cuando lleguen a un sitio, tenemos que estar localizados en todo momento, en la calle ya no hay cabinas...".
Por eso, admite, es difícil distinguir esta dependencia social de una adicción real. "En los casos patológicos, en los que esa dependencia genera ataques de ansiedad, pánico, irritabilidad... la diferencia está clara. Pero en los 'pequeños' ataques de ansiedad la diferencia no lo es tanto", reconoce. "La nomofobia no está catalogada como trastorno psicológico como tal, ni siquiera lo está todavía la adicción al móvil", aclara por su parte José Antonio Molina, psicólogo responsabe de psicohealth.com; "eso no quiere decir que el cuadro no exista, y que dentro de unos años lo estemos tratando en las consultas".
A su juicio, la nomofobia sería un síntoma más a valorar dentro de un cuadro adictivo, en el que cita algunos signos de alerta más. "Como pasar cada vez más tiempo conectados, perder el control, que el hábito empiece a generar consecuencias negativas, repercusiones económicas, cuadros depresivos y, finalmente, síndrome de abstinencia". Es decir, nomofobia o nerviosismo al estar separados del aparato.

Sin batería, sin saldo...


La llamada nomofobia (un término derivado del inglés, no-mobile-phone phobia) es una parte más de esas nuevas adicciones tecnológicas, admiten los especialistas, en las que los límites cada vez están más difuminados. Antes, aclara Garcés, se distinguía el 'enganche' al móvil, a internet, a los videojuegos... Pero la llegada de los teléfonos inteligentes, que permiten tener todo junto en el bolsillo, está difuminando estos límites.
De hecho, aplicaciones de mensajes instantáneos, como WhatsApp, está detrás del aumento de la nomofobia, especialmente entre los jóvenes, el grupo de edad más afectado por este problema. "Precisamente estamos viendo que el problema de adicción al móvil se da en personas que no esperan necesariamente una llamada importante (por motivos de trabajo, por ejemplo); sino en sujetos que desarrollan una relación no utilitaria con el teléfono".
Esa preocupación por estar desconectado se traduce en un mirar constantemente el aparato (una media de 34 veces al día, según datos de la empresa SecurEnvoy), en no apagarlo nunca, no poder dejárselo olvidado en casa, en tener que contestar inmediatamente cualquier llamada o mensaje entrante, revisar a cada minuto el nivel de batería... Esta misma compañía descubrió el 75% se acompañaba del celular en sus visitas al servicio.
En el Reino Unido, una encuesta realizada por YouGov elevaba el porcentaje de nomofóbicos al 85% (e incluso al 98% en el caso de las mujeres). Según este análisis, el 83% respondió que el principal motivo de ansiedad cuando tenía el móvil apagado era por no poder tener contacto con familia y amigos.
Según diversos análisis, el mayor riesgo está en la población de 18 a 25 años (en este grupo, sólo el 2% usa el teléfono exclusivamente para hablar), aunque los psicólogos parecen coincidir en que existen ciertas personalidades adictivas, con mayor tendencia a sufrir este tipo de problemas. "Personas con déficit de habilidades sociales, que se sienten más cómodos interactuando con los demás a través de la tecnología, con cuadros depresivos...", apunta Molina. En los casos más graves, la nomofobia y otras adicciones tecnológicas pueden llegar a interferir con la calidad del sueño.

sábado

Cómo Internet está cambiando la forma en que funciona el cerebro humano

La Nación entrevistó a científicos de la Argentina, Estados Unidos e Inglaterra para determinar si es cierto, como se ha afirmado durante años, que las nuevas tecnologías afectan nuestras funciones intelectuales, y cómo lo hacen. La respuesta es asombrosa.

Por Débora Slotnisky  | LANACION.com

Según la teoría de la evolución, el hombre está en constante cambio. Aunque muchas veces sea imperceptible, las modificaciones se van dando en función del entorno.
Con la masificación de Internet, las redes sociales, la telefonía celular, la cotidianidad se ha visto radicalmente modificada durante los últimos años. Por ejemplo, antes recordábamos con facilidad muchísimos números telefónicos, y ahora no es disparatado encontrar hasta nuestro propio número agendado en nuestro celular.
El Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador independiente del Conicet, explica este fenómeno: "Las nuevas tecnologías cambian paradigmas. De esta manera, las formas de procesamiento que eran habituales en generaciones anteriores se alteran; es decir, si en el pasado el procesamiento de la información era más lineal, actualmente es en paralelo, por eso una persona puede mantener al mismo tiempo varias conversaciones a través de Twitter, SMS y chat, sin inconvenientes".

Plástico como el cerebro

"La ortografía y escritura también se están alterando, y esto se evidencia a simple vista cuando se observa cómo escriben los más jóvenes. Esto no quiere decir que estén mermando las capacidades lingüísticas, simplemente hay un cambio comparado con el pasado", ejemplifica la Dra. Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral y del Instituto Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa).
Por su parte, la Dra. Tracy Alloway, experta en psicología cognitiva de la Universidad de Stirling, en Escocia, realizó un estudio para analizar el impacto de las aplicaciones tecnológicas en la memoria del trabajo , es decir, los procesos cerebrales involucrados en retener información durante un período corto y cómo manipulamos esta información. Esta memoria, además de almacenar los recuerdos, nos ayuda a utilizarlos para relacionar datos y resolver problemas.

 
Dra. Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral y el Instituto Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa). Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

"Los cerebros de los niños, por su relación con las nuevas tecnologías y por la evolución propia del hombre, tienen diferencias respecto de los cerebros de las generaciones anteriores, por eso es indispensable cambiar el sistema educativo, que está prácticamente obsoleto. Nosotros aprendimos acumulando datos y lo valioso era saber muchas cosas. Sin embargo, hoy los datos están accesibles todo el tiempo, de modo tal que ya no es un valor para el cerebro el acumular información", sostiene la Dra. Alba Richaudeau, neuropsicóloga del Hospital Austral y el Instituto Argentino de Psicología Aplicada (Iapsa).
A tal fin, Alloway reunió a 104 estudiantes universitarios y a 284 adultos, de entre 18 y 30 años. A esos dos grupos los dividió en dos equipos. Por un lado, los que llevaban más de 12 meses usando Facebook y por el otro, los que contaban con menos tiempo en esa red social. Se sometió a todos los participantes a distintas pruebas vinculadas con la memoria y el lenguaje. Los resultados obtenidos indican que los del primer grupo tuvieron una mayor puntuación en todas las pruebas en comparación con los del segundo.


"De esta manera pudimos observar que el acto de comprobar el estado de un amigo y sus actualizaciones en Facebook fue un importante predictor del coeficiente intelectual verbal. Esto es así porque cuando una persona está usando Facebook tiene que tener en cuenta la nueva información de su amigo (es decir, el estado de actualización) y descartar el conocimiento previo acerca de dicho individuo. De esta manera es posible que usar Facebook sirva para aumentar las capacidades cognitivas como la memoria de trabajo y el coeficiente intelectual verbal", dijo en diálogo con La Nacion.
Además, Alloway está analizando el impacto de aplicaciones populares como YouTube y Twitter en la memoria de trabajo. Según los primeros resultados del estudio, tales aplicaciones estarían disminuyendo dicha habilidad: "Mis conclusiones indican que estas herramientas podrían estar perjudicando las capacidades del ser humano, que existe la posibilidad de que este tipo de tecnología pueda dañar nuestra memoria de trabajo ya que nos insta a realizar actividades muy breves y cortas. Con Twitter, que se basa en mensajes de 140 caracteres, utilizamos muy poca información en cada mensaje. De esta manera no estamos usando la memoria ni la capacidad del lenguaje tal como lo hacíamos en el pasado, y lo mismo sucede con el uso de los mensajes de texto. Por otro lado, cuando una persona está usando Facebook tiene que tener en cuenta la nueva información de su amigo (que sería el estado de actualización), y descartar el conocimiento previo acerca de dicha persona. De esta manera es posible que el acto de usar Facebook sirva para aumentar las capacidades cognitivas como la memoria de trabajo y el coeficiente intelectual verbal", sostiene.

 
Dra. Marcela Cohen, neuróloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina. Foto: LA NACION / Ignacio Colo
Con respecto a estas conclusiones, el médico de Fleni advierte: "Si uno evalúa las funciones cognitivas en forma aislada, puede decir que el impacto es positivo o negativo. Por ejemplo, si analizo el efecto de los buscadores de Internet puedo afirmar que alteran de alguna manera nuestro cerebro, ya que la memoria episódica (que es un sistema de memoria explícita y declarativa que se utiliza para recordar experiencias personales enmarcadas en nuestro propio contexto, como es el hecho de recordar números de teléfonos) se vuelve menos efectiva que antes, pero si lo analizo en el nivel global, sin duda se trata de un impacto positivo, porque rescato que las redes sociales como Facebook nos facilitan la memoria operativa porque nos permite interrelacionar situaciones, mientras que Twitter, por sus características de instantaneidad y linealidad, pone al cerebro en contacto con infinidad de personas que discuten una misma información".
En este sentido, una investigación publicada en la revista Science a mediados de 2011 sugiere que cuando las personas confían en tener acceso futuro a la información tienen menor recuerdo de los datos, pero mayor de la fuente de esa información. Este estudio asegura que Internet se ha convertido en la fuente primaria de memoria externa. Al respecto, el experto de Fleni opina: "Estamos ante un problema si la actividad que antes tenía el cerebro ahora se la delegamos a los aparatos, dejando al órgano inactivo. Pero si descargo parte de mi memoria en Internet para poder usar mis capacidades para interactuar y procesar diversas informaciones, entonces el efecto es positivo. Antes teníamos una capacidad mucho más limitada para ubicar y manejar información. Ahora tenemos más acceso y mayor capacidad para procesar y relacionar mucha información. Definitivamente, no es que el cerebro deja de trabajar, sino que lo hace de otra manera".

El Efecto Google

Los motores de búsqueda tienen un impacto fundamental en el funcionamiento de nuestro cerebro. Los expertos denominan Efecto Google al fenómeno por el cual la población ha comenzado a utilizar Internet como su banco de datos. De esta manera, las computadoras y los buscadores se han convertido en una especie de sistema de memoria externa al que puede accederse a voluntad del usuario y al que la memoria humana se está adaptando.
"Este alejamiento de la memorización en última instancia puede ayudar a la gente a mejorar su comprensión, porque la memoria es mucho más que la memorización, y el Efecto Google nos permite liberar más espacio en nuestros cerebros para orientarlo más al procesamiento de información", asegura Alloway.

 
Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador independiente del Conicet. Foto: LA NACION / Diego Spivacow/AFV

"Cuando usamos el GPS dejamos de estimular nuestro cerebro para crear una estrategia para desplazarnos de un punto a otro". , subraya la Dra. Marcela Cohen, neuróloga de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
"Está claro que hoy, el Efecto Google es la forma actual de acopio de datos. Si bien puede verse como detrimento para el ejercicio de la memoria, desarrolla otras áreas como la creatividad y asociación rápida, y la posibilidad de realizar lecturas simultáneas. El acceso instantáneo a la información variada permite la comparación, la asociación de ideas, y estimula la flexibilidad cognitiva mediante la utilización de juegos y programas informáticos. El cerebro tiene muchas funciones, una es la memoria. Si bien ésta es la que parece descansar en el nuevo escenario, otras como la rapidez visual y motora, la deducción, la concentración y la atención utilizadas en Internet son propiciadas como una forma de gimnasia cerebral", destaca la Dra. Marcela Cohen.

Mentalmente social

Casi el 40% de los argentinos tiene una cuenta en Facebook, según un reciente estudio de la consultora eMarketer, que vaticina que para 2014 existirán 17 millones de personas registradas en esta red social. Con estos datos, el país se coloca como el tercero a nivel mundial con mayor penetración y como líder en América latina.
"Hay evidencia de que los individuos que están más conectados socialmente pueden retrasar la pérdida de memoria en la edad avanzada", dice Alloway, y explica que, por ejemplo con el uso de Facebook, la memoria de trabajo puede ser estimulada y mejorada a cualquier edad, obteniendo un impacto enorme en las capacidades cognitivas y de aprendizaje.
"Las nuevas tecnologías cambian paradigmas. De esta manera, las formas de procesamiento que eran habituales en generaciones anteriores empiezan a cambiar, es decir, si en el pasado el procesamiento de la información era más lineal, hoy el cerebro trabaja de otra manera, por eso las conversaciones hoy no son lineales, sino que se dan en paralelo, motivo por el cual una persona puede mantener al mismo tiempo varias conversaciones diferentes a través de Twitter, SMS y chat, sin inconvenientes", advierte el Prof. Dr. Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva de Fleni e investigador independiente del Conicet.

 
Tracy Alloway, experta en Psicología Cognitiva de la Universidad de Stirling, en Escocia. 
El investigador Ryota Kanai, del Instituto de Neurociencias Cognitivas del Colegio Universitario de Londres, lleva tiempo investigando el funcionamiento del cerebro. Junto a su equipo encontraron que existe una relación directa entre el número de amigos que una persona tiene en Facebook y el tamaño de ciertas regiones del cerebro, lo que eleva la posibilidad de que el uso de redes sociales pueda cambiar este órgano.
Para llegar a esta conclusión escanearon el cerebro de 125 estudiantes universitarios usuarios de Facebook y compararon los resultados con el tamaño de sus grupos de amigos, tanto en la red como en el mundo real. Entrevistado por La Nacion, explica: "Concluimos que cuantos más amigos tenía una persona en esta red social, mayor era su volumen de materia gris en cuatro regiones del cerebro, entre ellas la amígdala, asociada a la respuesta emocional y la memoria, así como otras zonas clave para identificar las señales que se producen durante la comunicación con otras personas".
El espesor de la materia gris en la amígdala también se vinculó con el número de amigos que tenía la gente en el mundo real, pero el tamaño de las otras tres regiones parecía estar correlacionado sólo con las conexiones online.
"Creo que la razón por la cual se encontró dicha correlación entre el número de amigos de Facebook y lo que sucede en varias regiones del cerebro tiene que ver con el impacto de la actividad social online de las personas, que podría reflejar su nivel de sociabilidad general o de extroversión. Las redes sociales son enormemente influyentes, pero todavía conocemos muy poco sobre el impacto que tienen en nuestros cerebros", reconoce Kanai, y agrega que a pesar de los estudios realizados, hasta ahora no es posible afirmar si tener más contactos en Facebook hace más grandes determinadas partes del cerebro, o si algunas personas están simplemente predispuestas para tener más amigos.

 
Mark Mapstone, de la Universidad del Rochester Medical Center en Rochester, Nueva York, Estados Unidos. Foto: LA NACION 
Está claro que las nuevas tecnologías no atrofian el cerebro, como muchos creen. De todos modos, los entrevistados enfatizan que son herramientas para realizar determinadas acciones, y no deben ser utilizadas como un fin en sí mismo.
Al ritmo al que avanzan las tecnologías parece imposible prever cómo funcionará nuestro cerebro en sólo 20 años. "Este órgano tiene una gran capacidad de adaptación. Es mentira que tenemos zonas del cerebro que no se usan. Todo lo que tenemos lo usamos y todo se adapta para una mejor interacción con el mundo", concluye el Dr. Allegri.
Si bien hay en marcha diversos estudios científicos al respecto, para la Dra. Alba Richaudeau no es posible aún probar científicamente cómo se están dando esos cambios: "Las investigaciones demandan tiempo y los avances tecnológicos avanzan a una velocidad superior. Tenemos la impresión de que Internet impacta en el funcionamiento cerebral, pero todavía no hay resultados concluyentes. Entonces, si bien ya hay ciertos estudios que dan cuenta de cómo el cerebro se está adaptando al nuevo medio, lo cierto es que aún hay mucho por investigar".
En definitiva, como dice el neuropsicólogo Mark Mapstone, de la Universidad del Rochester Medical Center de Rochester, Nueva York, Estados Unidos, al ser consultado por La Nacion: "El hombre se ha centrado en la tecnología desde los albores de los tiempos. Controlar el fuego, inventar la rueda y desarrollar el lenguaje escrito son sólo algunos ejemplos de lo que ha sido la evolución. Los humanos somos animales de adaptación, y en este contexto utilizamos la tecnología para que la especie continúe avanzando".