martes

La paradoja de la depresión sin tristeza

Las personas tienen síntomas físicos y es más común en aquellas que no pueden expresar sentimientos; el riesgo crece con la edad

Gabriela Navarra
Para LANACION.com

Suelen ir al médico -generalmente al clínico- con una colección de síntomas físicos molestos: problemas para dormir, cansancio, más o menos apetito que de costumbre (y, en consecuencia, alteraciones de la balanza para arriba o abajo), ausencia de deseo sexual, problemas de concentración, sensación de falta de aire, taquicardia.
Pero? a la pregunta del galeno sobre el estado de ánimo, estos pacientes, casi siempre sonrientes y tranquilos, responden: "Bien, de ánimo bien."
Sin embargo, no están nada bien. Si se profundiza y se hacen algunas preguntas clave, tarde o temprano podrá comprobarse que esa persona pletórica de síntomas que la medicina llama "vegetativos" en realidad está padeciendo una depresión, pero no una depresión cualquiera sino un tipo especial de síndrome depresivo caracterizado paradójicamente por la ausencia de tristeza. Más bien, podría decirse, por la incapacidad de sentir que se está triste, de reconocerse en ese sentimiento.
"Es un problema que estamos estudiando especialmente en adultos mayores, aunque también hemos detectado casos en personas más jóvenes", responde a La Nacion por vía telefónica desde los Estados Unidos el doctor Sergio Paradiso, un italiano nacido en Sicilia que trabaja desde hace varias décadas como profesor asociado de psiquiatría y neurociencias en la Universidad de Iowa, donde en invierno, se lamenta, hace un frío glacial.
Comenta que "son sujetos que ingresan en el consultorio sonriendo y así siguen mientras describen sus síntomas físicos, pero que a la pregunta de si realmente están contentos de vivir, pueden llegar a contestar con un gesto evasivo, admitiendo ante otra pregunta que sí, que a veces creen que tal vez su familia se sentiría mejor si ellos no estuvieran? o que tienen sentimientos de culpa o pensamientos de falta de esperanza en el futuro".
La ideación depresiva está, están los síntomas vegetativos, pero falta el aspecto anímico de la depresión, no existe conciencia de las emociones o de lo que ellas significan. "En el examen psiquiátrico se distingue entre una tristeza que el paciente dice que tiene, algo que en este caso no ocurre, y una tristeza que el paciente no describe, pero que el evaluador ve, que es lo que sucede aquí."
La depresión no disfórica -otra forma de llamar a este trastorno- parece aumentar su frecuencia luego de la quinta década de vida, y aunque no existen muchas estadísticas, se estima que la padece un 5% de la población mayor de 50 años, sin distinción de sexo. En la Argentina, llegaría a poco más de 415.000 personas, según los datos poblacionales disponibles del Indec para 2001.
Pero, según aclara Paradiso, posiblemente exista mayor riesgo de este tipo de síndrome depresivo en personas con una cierta disminución de la capacidad cognitiva.
"En nuestras investigaciones hallamos una relación significativa entre sujetos que tenían depresión no disfórica y peores resultados escolares durante la niñez. ¿Si se relaciona con la inteligencia? En términos generales el desempeño escolar es un buen predictor de la inteligencia en general, incluida la emocional, que uno tendrá cuando adulto", explica el experto, que habla cuatro idiomas, entre ellos el español.

Emociones sin palabras


La pobreza expresiva de quien padece depresión sin tristeza está claramente ligada a la dificultad de comunicación y a la concientización de los propios sentimientos. En esto, admite Paradiso, influyen también condicionantes culturales y estilos de crianza.
"Creemos que hay un problema de alexitimia, una incapacidad de conciencia emocional que está parcialmente conectada con la inteligencia analítica, pero que también tiene aspectos particulares -explica-. Las inteligencias emocional y analítica mediadas a través de la memoria o la atención están conectadas, aunque se suelen citar casos de gente que es muy inteligente y tiene relativamente poca inteligencia emocional."
Para sufrir este tipo de cuadro se necesitan genes que predispongan a la depresión o condiciones de vida como estrés o traumas, junto a una capacidad inferior de conciencia anímica. "Esta conciencia anímica inferior puede estar influida por estilos de crianza: en algunas familias se favorece el ser estoico, no hablar nunca de la propia emoción y no se desarrolla una capacidad verbal de transmisión de los sentimientos. Este aspecto no se puede excluir", propone el investigador.
También existen algunas situaciones que pueden predisponer a la presencia de una depresión no disfórica o sin tristeza.
"Tener lesiones cerebrales, por ejemplo un stroke o ataque cerebral en el hemisferio cerebral derecho, incrementan el riesgo -aclara el especialista-. Puede ocurrir también cuando se ve afectada puntualmente la corteza cingulada anterior, lugar de la conciencia de las emociones. Este deterioro también puede presentarse en otras enfermedades neuropsiquiátricas, como la demencia frontotemporal y el Parkinson, y debido a cambios de esa región cerebral ligados con el envejecimiento, que conlleva una disminución de la capacidad de procesamiento emocional y un grado incrementado de alexitimia."
La depresión no disfórica puede asociarse a comorbilidades, es decir, a otras enfermedades. Pero, a menudo, cuando se ordenan exámenes de rutina para explicar los síntomas físicos que la persona describe (cansancio, disminución o aumento del apetito, falta de concentración, falta de deseo sexual) todo aparece dentro de lo normal. Sin embargo, están deprimidos.

Características únicas


La depresión sin tristeza no tiene nada que ver con la distimia, que es una forma más moderada de depresión a largo trazo, pero donde la persona es totalmente consciente de su sentimiento de tristeza, ni tampoco con la depresión ansiosa, que implica la concientización del problema.
"El depresivo sin tristeza no siente pena ni siente ansiedad -afirma Paradiso-. Ha transferido todo su malestar al cuerpo y no puede expresar ninguna emoción vinculada con lo anímico. Si un médico recibe a un paciente que se queja de síntomas físicos, pero cuyo organismo funciona bien, es un caso para estudiar un poco más. En clínica geriátrica, especialmente, es necesario profundizar para descartar o no la presencia de un cuadro que, de no tratarse, puede extenderse en el tiempo por falta de tratamiento o aumentar el riesgo suicida, presente en todo cuadro depresivo."
El llamado a la intervención puede también venir de los familiares. "Si alguien de pronto tiene problemas para dormir o ha bajado involuntariamente de peso o un esposo cambia su actitud y está cansado, sin ganas de vivir, y los fines de semana ya ni se levanta para mirar fútbol en la tele, se recomienda la consulta", indica el experto.
¿Existe alguna forma de ponernos más a salvo? Paradiso afirma que una clave es no huir de las propias emociones y sentimientos y conocerse mejor anímicamente.
"El problema se puede tratar con medicamentos y psicoterapia. Pero lo primordial es ser conscientes y pedir ayuda. Luego, de una u otra manera, se puede salir adelante porque hay muchas maneras de tratar la depresión", finaliza.

TRES SIGNOS CLAVES
1. Está relacionada con el nivel de alexitimia, la incapacidad para concientizar las propias emociones y expresarlo verbalmente.
2. Las personas expresan síntomas y malestares físicos (insomnio, cansancio, exceso o falta de apetito, disminución de la concentración, falta de deseo sexual), pero no se sienten tristes ni ansiosas.
3. Podría estar asociada con el deterioro de un área del hemisferio cerebral derecho vinculada con el procesamiento de las emociones.

Enlace fuente: http://www.lanacion.com.ar/1351260-la-paradoja-de-la-depresion-sin-tristeza?

viernes

El ejercicio frena la pérdida de memoria

* Andar 40 minutos tres días a la semana aumenta el tamaño del hipocampo
* También eleva los niveles de factor neurotrófico derivado del cerebro
* La plasticidad de ciertas zonas cerebrales se mantiene pese al paso del tiempo

Patricia Matey | Madrid
ELMUNDO.es

No hay que parar quieto, se tenga la edad que se tenga, sobre todo si se desea mantener 'intactos' los recuerdos. No es la primera vez que un estudio constata que el ejercicio físico ayuda a preservar la memoria, pero sí es de los pocos en los que han intervenido pruebas de imagen cerebrales para constatar que el deporte aumenta el volumen de las zonas cerebrales relacionadas con esta función cognitiva.

Arthur Kramer, autor principal del estudio y director del Instituto Beckman en la Universidad de Illinois (EEUU), asegura que "los datos obtenidos son particularmente interesantes porque constatan que incluso pequeñas cantidades de ejercicio realizadas por las personas mayores sedentarias pueden mejorar sustancialmente la memoria y la salud cerebral . Y esta mejoría puede tener importantes implicaciones en la salud de los ciudadanos de las naciones en las que el envejecimiento se está expandiendo."

De la misma opinión se muestra Julio Sanjuan, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam), quien en declaraciones a ELMUNDO.es reconoce que "la investigación, realizada con la metodología correcta, es muy interesante".

El deterioro del hipocampo (la estructura del cerebro que involucra la formación de todos los tipos de memoria) se reduce un 2,1% anual en los adultos mayores sin demencia, y esta pérdida de volumen aumenta el riesgo de deterioro cognitivo. "Las estrategias para combatir el deterioro del hipocampo y, por tanto, de la memoria, se han convertido en un tema prioritario en los últimos años desde la perspectiva científica y de salud pública. La actividad física, como el ejercicio aeróbico, se ha convertido en un tratamiento prometedor de bajo coste que mejora la función neurocognitiva y que es accesible a todas las personas mayores sin contraindicaciones específicas", destacan los autores en su estudio, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Science'(PNAS).

Un 2% más de volumen cerebral

En el trabajo han participado 120 personas con más de 55 años, sedentarias y sin demencia. La mitad de ellas anduvo 40 minutos al día, tres veces por semana; mientras que el otro grupo se limitó a realizar ejercicios tonificantes. Antes y después de esta intervención todos los participantes se sometieron a una resonancia magnética.

Los datos revelan que las personas que practicaron ejercicio "experimentaron un aumento del volumen del hipocampo izquierdo y derecho del 2,12% y 1,97% respectivamente durante el primer año de entrenamiento, mientras que el grupo control obtuvo una disminución de esta zona cerebral de entre el 1,40% y 1,43%, en el mismo periodo de tiempo", se insiste en la investigación.

Se suman a ellos los obtenidos en los test de memoria espacial. Las pruebas que se realizaron a ambos grupos en tres intervalos de tiempo destacan que aquéllos que realizaron ejercicio mejoraron en la función de la memoria, un beneficio asociado al incremento del tamaño del hipocampo. Asimismo, se evaluaron ciertos biomarcadores asociados con la salud cerebral, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, sus siglas en inglés), cuyos niveles en sangre aumentaron de forma significativa entre los que caminaron tres veces a la semana.

Plasticidad cerebral

El científico Kramer y su equipo resumen el estudio alegando que "el hipocampo sigue siendo plástico a finales de la edad adulta y que el ejercicio moderado es suficiente para mejorar su volumen. Lo que se traduce en una mejora de la función de memoria y en una mayor concentración de BDNF. Estos resultados indican claramente que el ejercicio aeróbico es neuroprotector y que iniciarlo en la edad adulta es útil para mejorar o aumentar la cognición o el volumen cerebral".

Para el doctor Sanjuan es "curioso que no se mencione que esta función del ejercicio sobre el hipocampo y el BDNF, es exactamente la misma que realizan los fármacos antidepresivos; de hecho, el ejercicio físico es un reconocido tratamiento preventivo en algunas depresiones. También la psicoterapia puede modificar la neuroimagen cerebral (funcional y morfometría). Es decir, que los datos en conjunto sugieren que hay una gran plasticidad cerebral que puede modificarse por diferentes vías: como la química (antidepresivos); con la palabra (psicoterapia) o, simplemente, con el ejercicio físico".

Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/01/31/neurociencia/1296469235.html

martes

Cascos para pensar mejor

James Gallagher
BBC, Salud

¿Estamos entrando en la era de los "cascos para pensar"; es decir, dispositivos para estimular el potencial de nuestro cerebro que, a la vez, podrían tener aplicaciones de salud?

¿Llegará el momento en que todos, desde escolares hasta jubilados, desde artistas hasta contadores, puedan recargar sus habilidades naturales con un sombrero estrafalario?

Ya se ha indicado que la electricidad puede estimular ciertos talentos, y ahora investigadores en Australia han descubierto una manera de ayudar a la solución de problemas matemáticos.

El equipo del Centro de Estudios de la Mente de la Universidad de Sidney, Australia, estima que las experiencias individuales pueden condicionar y, a veces, comprometer la capacidad de pensar de forma creativa.

Así, cuando el cerebro se acostumbra a resolver un problema de una manera, luego le cuesta cambiar el enfoque.

Los especialistas utilizaron unos conocidos problemas matemáticos con números romanos.

Pero luego de resolver repetidamente problemas en los cuales hay que cambiar los números, al cerebro le queda difícil resolver otros problemas en los cuales lo que se requiere es cambiar los símbolos.

Aunque aquellos que usaron los "cascos para pensar" lograron mejores resultados.

Corriente eléctrica

Los expertos pasaron una corriente eléctrica a través del cerebro de quienes usaron los dispositivos con el propósito de reducir la actividad del lóbulo temporal izquierdo anterior y aumentar la actividad del derecho.

Como resultado, se triplicó el número de personas capaces de resolver los problemas matemáticos.

Allan Snyder, director del Centro de Estudios de la Mente, se refirió a una especie de "efecto bisagra" que cambia el equilibrio entre las dos mitades del cerebro: "El enfoque que utilizamos logra temporalmente modular el equilibrio hemisférico a nuestro favor".

Snyder agregó que "los efectos de la estimulación probablemente duran una hora, que es exactamente lo que queríamos: una ventana temporal que nos permita estudiar el tema de una forma novedosa".

Algunos sostienen que estimular el cerebro puede mejorar la capacidad de aprender un lenguaje, así como también reforzar la memoria y la capacidad de atención.

En pacientes

Sin embargo, Chris Chambers, neurocientífico de la Universidad de Cardiff, en Gales, sostiene que la investigación de los expertos australianos posee limitaciones.

Según él, el estudio puede demostrar que la estimulación tiene un efecto en la solución de esos problemas matemáticos, pero no más allá.

E incluso en ese caso específico de los problemas matemáticos, anota, podría tratarse simplemente de que la electricidad hizo que la gente estuviera más despierta y alerta.

Entre tanto, en otro lugar del Reino Unido, Roi Cohen Kadosh, de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, ha demostrado que la estimulación del cerebro puede mejorar la habilidad matemática.

En sus palabras: "El objetivo principal es aplicar este tipo de investigación en los pacientes con daños cerebrales o dificultades de aprendizaje".

Así, después, "podríamos estudiar la manera de utilizarla en el mejoramiento de las habilidades" cognitivas.

Ya Cohen Kadosh empezó a trabajar con empresas privadas en el diseño de un casco.

"El casco de pensar del futuro no servirá para ayudarnos a recordar datos, pues internet ya solucionó ese problema. Más bien, facilitará el aprendizaje y el amaestramiento de hábitos mentales".

Pero Cambers también se mostró escéptico respecto al "casco para pensar". Según le dijo a la BBC, "es ciencia ficción; todo lo que sabemos sobre el tema sugiere que podríamos estar a muchos, muchos años de conseguirlo, si es que alguna vez lo logramos".

Enlace fuente:http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/02/110208_pensamiento_casco_mente_salud.shtml

sábado

Sonreír no sólo expresa alegría: también une a las personas

Estudios revelan cómo el cerebro distingue entre sonrisas verdaderas y falsas

Carl Zimmer
The New York Times

NUEVA YORK.- Hace cuatro años, en medio de una llamada telefónica, Paula Niedenthal comenzó a preguntarse lo que significaba realmente sonreír. La llamada era de un periodista ruso que la estaba entrevistando para hablar sobre su investigación en expresiones faciales.

"Al final, me dijo: «¿Así que usted es norteamericana?»", recordó Niedenthal. "Entonces, sabe -le informó el periodista ruso- que las sonrisas norteamericanas son falsas y las francesas son verdaderas."

"De pronto, me interesé en el tema", dijo Niedenthal. A pesar de que sonreír es una de las cosas más comunes que hacemos los seres humanos, Niedenthal descubrió que la explicación científica del fenómeno era floja.

Desde entonces, la doctora Niedenthal y sus colegas han estudiado una amplia gama de investigaciones -desde escaneos cerebrales hasta observaciones culturales-, para elaborar un nuevo modelo científico de la sonrisa.

Creen que pueden explicar no sólo el origen de las sonrisas, sino cómo las percibe la gente. En un número reciente de la revista Behavioral and Brain Sciences , sostienen que las sonrisas no son simplemente expresiones de un sentimiento interno. Las sonrisas, de hecho, son sólo la parte más visible de una unión íntima entre dos mentes.

Algo más que músculos

Los psicólogos han estudiado cuidadosamente las sonrisas durante décadas, pero mayormente desde lo externo. Cuando los músculos cigomáticos de nuestras mejillas se contraen, los extremos de nuestra boca se elevan. Pero la sonrisa es mucho más que eso.

"Una sonrisa no es esa cosa que aparece" -aseguró la doctora Niedenthal-. Está relacionada con un cuerpo."

A veces, los labios se abren para mostrar los dientes; a veces, se mantienen sellados. A veces, los ojos se entrecierran. El mentón se eleva con algunas sonrisas y con otras cae. Catalogar estas variantes es un importante primer paso, pero no puede brindar una respuesta al enigma de las sonrisas.

Algunos investigadores han intentado ir más profundo, comprender qué estados mentales producen las sonrisas. Pensamos que significan felicidad y, en verdad, los investigadores encuentran que cuanto más intensamente se contraen los músculos cigomáticos, más feliz aseguran sentirse. Pero esto está lejos de ser una regla fija. A veces son los mismos músculos los que se contraen cuando la gente siente tristeza o asco.

La relación entre sentimientos y rostros es todavía más misterioso. ¿Por qué debería un sentimiento cualquiera curvar nuestras bocas? Esta es una pregunta que Darwin se planteó durante años. Una clave importante, según dijo, se encuentra en las caras de los simios que también, en ocasiones, levantan el borde de su boca. Según Darwin, esas también son sonrisas. En otras palabras, Mona Lisa heredó su siempre fascinante sonrisa del sonriente ancestro común que compartió con los chimpancés.

Los estudiosos de los primates han podido clasificar sus sonrisas en unas pocas categorías. Los chimpancés a veces sonríen por placer, pero también cuando tratan de fortalecer un lazo social con otro chimpancé.

Niedenthal piensa que algunas sonrisas humanas entran también en estas categorías. Es más: pueden ser distinguidas por ciertas expresiones. Una sonrisa vergonzosa a menudo está acompañada por un mentón bajo, mientras que una para saludar a menudo está acompañada por la elevación de las cejas.

Los chimpancés a veces no sonríen por placer o por lograr una conexión social, sino por expresar poder. Un chimpancé dominante sonreirá y mostrará sus dientes. La doctora Niedenthal sostiene que también los seres humanos ostentan una sonrisa para expresar poder y a menudo elevan el mentón de manera de mirar a los demás desde arriba.

Pero hacer una expresión facial particular es sólo el primer paso de una sonrisa. Niedenthal sostiene que la manera en que la otra persona interpreta la sonrisa es igualmente importante.

Pero lo más importante, sostiene, es que la gente reconozca las sonrisas al imitarlas. Cuando una persona que sonríe cruza sus ojos con otra, ésta sin saberlo también remeda una sonrisa. Niedenthal y sus colegas citan investigaciones que indican que esta imitación activa muchas de las mismas regiones cerebrales que están activas en el que sonríe.

Una sonrisa feliz, por ejemplo, está acompañada por actividad en los circuitos cerebrales de la gratificación y mirar una sonrisa feliz puede despertar también esos circuitos. Remedar una sonrisa amistosa produce un patrón de actividad cerebral. Activa una región del cerebro llamada corteza orbitofrontal que distingue los sentimientos que tenemos por la gente con la que tenemos una relación cercana de la de otros. La corteza orbitofrontal se activa cuando los padres ven sonreír a sus propios bebés, por ejemplo, pero no cuando ven a otros niños.

Gestos falsos

"Expresar las sonrisas no sólo permite que la gente reconozca las sonrisas", asegura Niedenthal. También les permite reconocer las sonrisas que son falsas. Cuando inconscientemente imitan una sonrisa falsa, no experimentan la misma actividad cerebral que cuando experimentan una auténtica. Esa experiencia les hace saber que algo está mal.

En un estudio, ella y sus colegas están experimentando la idea de que la imitación permite a la gente reconocer las sonrisas auténticas. Mostraron imágenes de gente sonriente a un grupo de estudiantes. Algunas de las sonrisas eran genuinas y otras, falsas. Los estudiantes rápidamente pudieron establecer la diferencia entre ellas.

Luego, Niedenthal y sus colegas pidieron a los estudiantes que colocaran un lápiz entre sus labios. Esta simple acción involucró los músculos que de otra manera podían producir una sonrisa. Al no poder imitar las caras que veían, los estudiantes tardaron mucho más en determinar qué sonrisas eran reales y cuáles eran falsas.

La doctora Niedenthal y sus colegas también evaluaron la importancia del contacto visual en las sonrisas. Hicieron que los estudiantes miraran una serie de retratos como el del Caballero sonriente, del artista Frans Hals, del siglo XVII. En algunos retratos, el sujeto retratado no miraba al espectador, mientras que en otros las miradas se encontraban. En algunas pruebas, los estudiantes miraban pinturas que tenían los ojos tapados.

Los participantes establecían el impacto emocional de la pintura. La doctora Niedenthal y sus colegas encontraron, como lo habían previsto, que la gente sentía un mayor impacto emocional cuando los ojos estaban descubiertos que cuando estaban tapados. La sonrisa era idéntica en todas las pinturas pero no era suficiente. Es más: se advertían diferencias que eran más grandes cuando la cara del retrato tenía contacto ocular directo con el espectador.

Niedenthal sospecha que tanto ella como los otros psicólogos apenas están comenzando a aprender los secretos de sonrisas que los artistas explicaban hace siglos. Quizás hasta sea posible comprender por qué la sonrisa de Mona Lisa es tan poderosa.

"Yo diría que la razón por la que ha sido tan exitosa es porque uno logra el contacto ocular con ella -dijo Niedenthal-; además, el hecho de que el significado de su sonrisa sea doblemente complicado se debe a que la propia imitación de ella es también misteriosa y difícil."

Traducción de María Elena Rey

Enlace fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1345472&origen=NLCien&utm_source=newsletter&utm_medium=titulares&utm_campaign=NLCien

jueves

El insomnio propicia la depresión y los problemas de pareja

BBC Ciencia

La falta o privación de sueño está teniendo un enorme impacto en la salud de la población y el problema no está siendo abordado adecuadamente.

Uno de cada tres adultos sufre insomnio u otro trastorno de sueño.Ésa es la conclusión de un estudio publicado por la Fundación de Salud Mental del Reino Unido.

El estudio revela que hay un vínculo entre el insomnio y los problemas de relaciones, los bajos niveles de energía y la incapacidad para concentrarse, entre otros trastornos.

Y los expertos piden que los médicos generales tengan más entrenamiento para reconocer los síntomas en sus pacientes.

Aunque el estudio fue llevado a cabo en el Reino Unido, el problema del insomnio es global.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 90% de la población experimenta algún grado de privación de sueño en algún momento de su vida.

Estudios en Estados Unidos indican que uno de cada tres adultos sufre insomnio cada año en ese país.

El estudio británico encontró que actualmente 30% de la población de este país experimenta insomnio o algún trastorno relacionado de sueño.

Y estas personas tienen un mayor riesgo de problemas de salud, que van desde depresión, ansiedad, trastorno bipolar hasta deficiencias del sistema inmune y enfermedades cardiovasculares.

"La privación de sueño es mucho más que una pequeña irritación" dice el informe publicado en la revista Sleep Matters (El sueño importa).

El informe, llevado a cabo con 6.800 personas es el más grande de este tipo que se ha hecho en el Reino Unido.

"Mal sueño, mala salud"

Los investigadores aceptan que en el estudio -que fue llevado a cabo vía internet- quizás participaron más individuos que ya tenían problemas de sueño y puede que no sea representativo de toda la población.

Sin embargo, los resultados mostraron patrones interesantes sobre los riesgos de los insomnes.

Por ejemplo, mostró que los individuos privados de sueño tienen cuatro veces más probabilidades de tener problemas de pareja, tres veces más riesgo de sentirse deprimidos y tres veces más probabilidades de experimentar falta de concentración.

También se encontró que estas personas tienen más problemas para poder "finalizar tareas", tanto en el trabajo como en su vida diaria, que las personas que duermen bien.

"Mientras se ha puesto -correctamente- mucho énfasis en la importante de la dieta y el ejercicio, desde hace tiempo se ha abandonado al sueño a pesar de ser un importante factor para la salud física y mental de la nación" expresa el doctor Andrew McCulloh, presidente ejecutivo de la Fundación de Salud Mental.

"Es crucial que empecemos a tratar los problemas de sueño como el grave problema de salud que actualmente es", agrega.

Por su parte, el doctor Dan Robotham, quien dirigió el estudio, expresa que "la privación de sueño puede conducir a problemas de salud mental y los problemas de salud mental pueden llevar a privación de sueño".

"Como resultado, quienes comienzan a experimentar insomnio pueden encontrarse rápidamente en una espiral descendente de falta de sueño y mala salud, de la cual algunas personas nunca logran recuperarse".

"Por lo tanto es crucial que la gente esté consciente de las formas efectivas que existen para romper esta espiral y mejorar la calidad de su sueño".

Entre esas medidas, la Fundación de Salud Mental recomienda establecer campañas locales y nacionales para concientizar sobre la importancia del sueño y ofrecer a los médicos generales información actual sobre las mejores terapias para reconocer los síntomas y tratar la privación de sueño.

Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110127_insomnio_problemas_men.shtml