Especialistas de la Clínica Mayo publicaron un libro que resume lo que se sabe sobre la utilidad y la seguridad de estos productos
Sebastián A. Ríos
LANACION.com
La medicina herbaria es una de las ramas más consolidadas y con más historia de la medicina tradicional, según reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es más, asegura esa organización, "los tratamientos herbarios resultan muy lucrativos en el mercado internacional".
Según cifras de la OMS, las hierbas medicinales generaron unos ingresos anuales de 5000 millones de dólares entre 2003 y 2004. Sólo en China la venta de esos productos reportó 14.000 millones de dólares en 2005, mientras que en Brasil, las ventas de tratamientos basados en hierbas medicinales representaron unos 160 millones de dólares en 2007.
Ni siquiera los Estados Unidos escapan a esa tendencia. "Desde 1994, cuando se aprobó la ley de suplementos dietarios para la salud y la educación, la industria de las medicinas herbarias creció exponencialmente, ya que no deben seguir las estrictas regulaciones de la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos (FDA)", dijo a La Nacion el doctor Mark C. Lee, del Programa de Medicina Complementaria e Integrativa de la Clínica Mayo.
El doctor Lee es uno de los autores del libro Mayo Clinic Book of Alternative Medicine, que revisa las evidencias científicas a favor y en contra de las distintas hierbas medicinales que se usan en la actualidad. Según este especialista en medicina interna, "el uso de hierbas como suplementos dietarios ha crecido también porque los pacientes siempre buscan tratamientos alternativos para las enfermedades crónicas, para las cuales la medicina alopática no siempre ofrece una buena solución".
Pero no todas las hierbas medicinales son efectivas, ni tampoco seguras. "Aunque los pacientes perciben las hierbas como «naturales», y por lo tanto seguras para su uso, existen muchas hierbas medicinales que pueden presentar interacciones con los medicamentos que son prescriptos por los médicos, o que incluso pueden dañar a los pacientes", dijo Lee.
Enlace fuente: http://www.lanacion.com.ar/1364339-usos-y-riesgos-de-las-hierbas-medicinales
jueves
sábado
Trastornos raros: síndrome de Münchausen
BBC Ciencia
Uno de los trastornos -o comportamientos- que durante más de seis décadas ha dejado perplejos a los expertos es el síndrome de Münchausen.
La gente que sufre síndrome de Münchausen se ve en la necesidad de buscar atención médica repetidamente para enfermedades que no existen o que son inducidas.
También puede crear enfermedades o inducir lesiones en otra persona, por lo general un hijo, con el único propósito de buscar ayuda médica.
Aunque fue descrita hace más de 60 años, este complejo y raro trastorno sigue siendo muy desconocido.
Los expertos ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo en si realmente es una enfermedad mental. Para muchos, éste es un "comportamiento" que presenta patrones que van desde leves hasta severos.
En lo que todos los psiquiatras sí están de acuerdo es en que el síndrome de Münchausen es un fénomeno muy peculiar que surge de una profunda necesidad emocional que la persona tiene de ser cuidada y atendida.
¿Qué es el síndrome de Münchausen?
La persona que sufre este desconcertante trastorno crea los síntomas de alguna enfermedad, ya sea en sí misma o en otro individuo.
El individuo con Münchausen puede pretender que tiene síntomas que no existen en realidad o deliberadamente puede causarse daño o lesiones a sí mismo, como cortaduras o magulladuras o ingiriendo medicamentos o sustancias tóxicas.
En otra forma del trastorno, el síndrome de Münchausen por poder –que ahora suele llamarse enfermedad fabricada o inducida (EFI)- el enfermo puede inventar o fingir síntomas en otra persona, por lo general sus hijos.
"Muchos de los pacientes con Münchausen tienen un conocimiento muy amplio de los términos y procedimientos médicos" explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina familiar y salud masculina.
"Así que son capaces de crear explicaciones plausibles para sus afirmaciones".
"La forma como presentan sus síntomas a menudo es tan convincente que es necesario llevar a cabo análisis e investigaciones médicas para descartar un posible trastorno médico subyacente" agrega el experto.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas más comunes que los pacientes con Münchausen dicen tener son problemas respiratorios, reacciones alérgicas, diarrea, vómito, convulsiones, dolor abdominal y desmayos.
A menudo, quienes sufren Muchausen acuden a distintos hospitales y clínicas. Y cada vez cuentan la misma historia o una similar, e informan que tienen los mismos síntomas.
De esta forma son sometidos a los mismos exámenes una y otra vez.
E incluso si acuden al mismo hospital regularmente, la precisión de la representación de sus síntomas resulta en que el personal médico no tenga otra alternativa más que volver a realizar los exámenes.
En la enfermedad fabricada e inducida la persona inventa los signos de una enfermedad en otra persona. Por lo general se trata de un padre que crea síntomas de una enfermedad en su hijo.
Esta forma del trastorno puede llegar a extremos más peligrosos cuando el padre o madre provoca daños o lesiones reales en su hijo para poder apoyar sus afirmaciones.
¿A quién afecta?
"La enfermedad a menudo se inicia en las primeras etapas de la adultez y es más común entre los hombres" dice el doctor Hicks.
"Quienes trabajan en un ambiente de servicios médicos están en mayor riesgo de desarrollar el trastorno" agrega.
Los expertos creen que la gente que sufrió abuso o abandono durante su infancia tiene un mayor riesgo de sufrir el síndrome de Münchausen.
Como se conoce muy poco sobre las causas del trastorno, es difícil saber cómo prevenir su desarrollo.
"Alguien con Münchausen puede tener un largo historial de enfermedades que, a pesar de haber sido investigadas, continúan sin explicarse" explica el doctor Hicks.
"Muchas veces los pacientes con Münchausen son sometidos a cirugía exploratoria para encontrar una explicación para sus síntomas".
"El daño auto inducido deliberadamente o la cirugía exploratoria resultan en múltiples cicatrices en su cuerpo. A menudo tienen un extenso historial médico" agrega.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico del síndrome de Münchausen es muy difícil, y su tratamiento aún más.
Si un médico sospecha que se trata de Münchausen y comienza a interrogar al paciente sobre su comportamiento, a menudo éstos se vuelven extremadamente inquietos o defensivos.
Por lo general los pacientes desaparecen para evitar la detección y después buscan ayuda en un hospital distinto donde no son conocidos.
"Es importante que el personal médico establezca una relación de apoyo con un paciente y trate de evitar pruebas o tratamientos innecesarios" dice el doctor Hicks.
"Si la persona que sufre Münchausen logra reconocer que tiene un problema, la participación de un psiquiatra o un psicólogo y de los servicios sociales será esencial", agrega el experto.
Tal como señalan los especialistas, los tratamientos para Münchausen deben centrarse el trastorno psiquiátrico que subyace a este comportamiento, que puede ser un trastorno de ansiedad, del estado de ánimo o una enfermedad de la personalidad.
El síndrome fue descrito por primera vez en 1951 en un artículo en la revista The Lancet del doctor Richard Asher, un endocrinólogo británico.
El experto hablaba entonces de un patrón de auto lesiones, en el cual los individuos fabricaban historias, signos y síntomas de enfermedad.
En su artículo el doctor Asher nombró al fenómeno síndrome de Münchausen recordando al barón de ese nombre que supuestamente contaba muchas historias y aventuras fantásticas e imposibles sobre sí mismo.
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_sindrome_munchausen_men.shtml
Uno de los trastornos -o comportamientos- que durante más de seis décadas ha dejado perplejos a los expertos es el síndrome de Münchausen.
La gente que sufre síndrome de Münchausen se ve en la necesidad de buscar atención médica repetidamente para enfermedades que no existen o que son inducidas.
También puede crear enfermedades o inducir lesiones en otra persona, por lo general un hijo, con el único propósito de buscar ayuda médica.
Aunque fue descrita hace más de 60 años, este complejo y raro trastorno sigue siendo muy desconocido.
Los expertos ni siquiera han logrado ponerse de acuerdo en si realmente es una enfermedad mental. Para muchos, éste es un "comportamiento" que presenta patrones que van desde leves hasta severos.
En lo que todos los psiquiatras sí están de acuerdo es en que el síndrome de Münchausen es un fénomeno muy peculiar que surge de una profunda necesidad emocional que la persona tiene de ser cuidada y atendida.
¿Qué es el síndrome de Münchausen?
La persona que sufre este desconcertante trastorno crea los síntomas de alguna enfermedad, ya sea en sí misma o en otro individuo.
El individuo con Münchausen puede pretender que tiene síntomas que no existen en realidad o deliberadamente puede causarse daño o lesiones a sí mismo, como cortaduras o magulladuras o ingiriendo medicamentos o sustancias tóxicas.
En otra forma del trastorno, el síndrome de Münchausen por poder –que ahora suele llamarse enfermedad fabricada o inducida (EFI)- el enfermo puede inventar o fingir síntomas en otra persona, por lo general sus hijos.
"Muchos de los pacientes con Münchausen tienen un conocimiento muy amplio de los términos y procedimientos médicos" explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina familiar y salud masculina.
"Así que son capaces de crear explicaciones plausibles para sus afirmaciones".
"La forma como presentan sus síntomas a menudo es tan convincente que es necesario llevar a cabo análisis e investigaciones médicas para descartar un posible trastorno médico subyacente" agrega el experto.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas más comunes que los pacientes con Münchausen dicen tener son problemas respiratorios, reacciones alérgicas, diarrea, vómito, convulsiones, dolor abdominal y desmayos.
A menudo, quienes sufren Muchausen acuden a distintos hospitales y clínicas. Y cada vez cuentan la misma historia o una similar, e informan que tienen los mismos síntomas.
De esta forma son sometidos a los mismos exámenes una y otra vez.
E incluso si acuden al mismo hospital regularmente, la precisión de la representación de sus síntomas resulta en que el personal médico no tenga otra alternativa más que volver a realizar los exámenes.
En la enfermedad fabricada e inducida la persona inventa los signos de una enfermedad en otra persona. Por lo general se trata de un padre que crea síntomas de una enfermedad en su hijo.
Esta forma del trastorno puede llegar a extremos más peligrosos cuando el padre o madre provoca daños o lesiones reales en su hijo para poder apoyar sus afirmaciones.
¿A quién afecta?
"La enfermedad a menudo se inicia en las primeras etapas de la adultez y es más común entre los hombres" dice el doctor Hicks.
"Quienes trabajan en un ambiente de servicios médicos están en mayor riesgo de desarrollar el trastorno" agrega.
Los expertos creen que la gente que sufrió abuso o abandono durante su infancia tiene un mayor riesgo de sufrir el síndrome de Münchausen.
Como se conoce muy poco sobre las causas del trastorno, es difícil saber cómo prevenir su desarrollo.
"Alguien con Münchausen puede tener un largo historial de enfermedades que, a pesar de haber sido investigadas, continúan sin explicarse" explica el doctor Hicks.
"Muchas veces los pacientes con Münchausen son sometidos a cirugía exploratoria para encontrar una explicación para sus síntomas".
"El daño auto inducido deliberadamente o la cirugía exploratoria resultan en múltiples cicatrices en su cuerpo. A menudo tienen un extenso historial médico" agrega.
¿Cómo se trata?
El diagnóstico del síndrome de Münchausen es muy difícil, y su tratamiento aún más.
Si un médico sospecha que se trata de Münchausen y comienza a interrogar al paciente sobre su comportamiento, a menudo éstos se vuelven extremadamente inquietos o defensivos.
Por lo general los pacientes desaparecen para evitar la detección y después buscan ayuda en un hospital distinto donde no son conocidos.
"Es importante que el personal médico establezca una relación de apoyo con un paciente y trate de evitar pruebas o tratamientos innecesarios" dice el doctor Hicks.
"Si la persona que sufre Münchausen logra reconocer que tiene un problema, la participación de un psiquiatra o un psicólogo y de los servicios sociales será esencial", agrega el experto.
Tal como señalan los especialistas, los tratamientos para Münchausen deben centrarse el trastorno psiquiátrico que subyace a este comportamiento, que puede ser un trastorno de ansiedad, del estado de ánimo o una enfermedad de la personalidad.
El síndrome fue descrito por primera vez en 1951 en un artículo en la revista The Lancet del doctor Richard Asher, un endocrinólogo británico.
El experto hablaba entonces de un patrón de auto lesiones, en el cual los individuos fabricaban historias, signos y síntomas de enfermedad.
En su artículo el doctor Asher nombró al fenómeno síndrome de Münchausen recordando al barón de ese nombre que supuestamente contaba muchas historias y aventuras fantásticas e imposibles sobre sí mismo.
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_sindrome_munchausen_men.shtml
jueves
Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), una percepción equivocada de la imagen corporal
BBC Ciencia
A todos, sin duda, nos preocupa nuestra apariencia física. Y es normal que nos disguste una parte de nuestro cuerpo o que tengamos alguna característica o rasgo físico "sobresaliente".
En un grupo de personas, sin embargo, la percepción de la apariencia física puede volverse una preocupación obsesiva. Específicamente es una obsesión por un defecto físico que en realidad no existe.
Se trata del trastorno dismórfico corporal (TDC), una percepción equivocada de la imagen corporal.
¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?
Las causas del trastorno dismórfico corporal no son claras y aunque varían de persona a persona, se cree que podría ser una combinación de factores genéticos, ambientales y biológicos.
Algunos expertos creen que podría ser causado por un desequilibrio químico en el cerebro.
Aunque algunos estudios han encontrado que el abuso o abandono durante la infancia también podría ser un factor contribuyente.
La gente que sufre el TDC está excesivamente preocupada por una parte de su cuerpo, que perciben como "defectuosa".
Y a pesar de que quienes rodean a esta persona le aseguran continuamente lo contrario, ella continúa "viendo" esos defectos.
Tal como explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, cualquier parte del cuerpo puede ser blanco de preocupaciones de quienes sufren TDC pero la cara es la más común.
¿Cuáles son los síntomas?
Una persona con TDC por lo general usa maquillaje excesivo o ropa pesada para ocultar su supuesto defecto.
Repetidamente se mira en el espejo y busca continuamente que la tranquilicen y le aseguren el estado de su apariencia.
Con frecuencia se toca o analiza su supuesto defecto, y continuamente puede pincharse la piel o jalarse el cabello o cejas.
Quienes sufren TDC se sienten muy ansiosos cuando están rodeados de gente. También pueden buscar ayuda médica para solucionar su supuesto defecto.
Estas personas suelen hacer dieta y ejercicio en exceso.
Es difícil que una persona que sufre TDC pueda mantener un trabajo y en ocasiones evita socializar con otros. Y también le es muy difícil mantener una relación.
'Atrapado en una obsesión'
El doctor David Giles, de la Universidad de Winchester, autor del libro Personality and Individual Differences "Personalidad y Diferencias Individuales" cree que uno de los responsables de este tipo de trastornos son las imágenes que promueven los medios de comunicación.
Tal como explica el investigador a la BBC "los jóvenes, tanto hombres como mujeres, cada vez con más frecuencia basan sus ideas de cómo debe ser su apariencia física en las imágenes que ven en los medios".
Los jóvenes varones, en particular, dice el experto, podrían estarse dañando psicológicamente por estas imágnes.
"El mensaje de las revistas típicas ‘para hombres’ es que necesitas desarrollar una musculatura física para atraer una pareja 'de calidad'" dice el experto.
"Los lectores interiorizan este mensaje y eso crea ansiedad por el estado de su cuerpo real conduciendo a intentos cada vez más desesperados para modificarlo".
Algunos especialistas llaman a esta preocupación excesiva por la musculatura y el ejercicio, "anorexia atlética". Pero según el doctor Giles, la enfermedad es una forma de trastorno dismórfico corporal.
"El volumen del contenido de imágenes que los jóvenes ven en los medios está en aumento y está atrapando a los jóvenes, en particular, en una obsesión insana sobre su propio cuerpo", expresa el investigador.
A quién afecta
Los síntomas del TDC por lo general surgen durante la adolescencia o primeras etapas de la adultez, cuando la persona es más susceptible a las críticas por su apariencia física.
Existe una creencia errónea de que sólo las mujeres sufren TDC.
Tal como señala la profesora Naomi Fineberg, psiquiatra especializada en trastorno obsesivo compulsivo, el TDC afecta tanto a hombres como mujeres por igual.
"Entre los varones, muchos se enfocan en su musculatura, quizás no buscan una perfección estética sino algún tipo de regularidad o simetría y se obsesionan con lograrlo", dice la experta a la BBC.
Los especialistas creen que el TDC es más común en personas con un historial de depresión y/o fobia social.
La enfermedad suele ocurrir junto con el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de ansiedad generalizada, y también es probable que ocurra junto con algún trastorno alimentario.
Tratamientos
El TDC, sin embargo, no sólo afecta a jóvenes y adolescentes.
Los estudios muestran que cada vez más personas de edad avanzada están sufriendo estas enfermedades.
Margaret, una mujer inglesa de 60 años, se describe a sí misma como "muy fea, con anteojos y dientes chuecos".
Tal como le contó a la BBC, Margaret se siente tan poco atractiva que llegó un punto en que no podía salir a la calle y ver a otra gente.
"Una vez casi me muero de hambre porque no podía salir a comprar comida al supermercado" dice la mujer.
"Salir de compras es la peor experiencia de mi vida. Y no puedo soportar los restaurantes".
"Encuentro extremadamente difícil comer en público porque pienso que me veo desgarbada, fea o algo parecido, cuando estoy comiendo".
Los tratamientos para la enfermedad pueden incluir medicamentos antidepresivos, terapia cognitivo conductual o una combinación de ambos.
En ocasiones también se suele recetar algún fármaco antipsicótico.
Todavía sin embargo, no se sabe cómo prevenir el desarrollo de esta enfermedad debido a que sus causas siguen siendo muy desconocidas.
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_dismorfico_corporal_men.shtml
A todos, sin duda, nos preocupa nuestra apariencia física. Y es normal que nos disguste una parte de nuestro cuerpo o que tengamos alguna característica o rasgo físico "sobresaliente".
En un grupo de personas, sin embargo, la percepción de la apariencia física puede volverse una preocupación obsesiva. Específicamente es una obsesión por un defecto físico que en realidad no existe.
Se trata del trastorno dismórfico corporal (TDC), una percepción equivocada de la imagen corporal.
¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?
Las causas del trastorno dismórfico corporal no son claras y aunque varían de persona a persona, se cree que podría ser una combinación de factores genéticos, ambientales y biológicos.
Algunos expertos creen que podría ser causado por un desequilibrio químico en el cerebro.
Aunque algunos estudios han encontrado que el abuso o abandono durante la infancia también podría ser un factor contribuyente.
La gente que sufre el TDC está excesivamente preocupada por una parte de su cuerpo, que perciben como "defectuosa".
Y a pesar de que quienes rodean a esta persona le aseguran continuamente lo contrario, ella continúa "viendo" esos defectos.
Tal como explica a la BBC el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, cualquier parte del cuerpo puede ser blanco de preocupaciones de quienes sufren TDC pero la cara es la más común.
¿Cuáles son los síntomas?
Una persona con TDC por lo general usa maquillaje excesivo o ropa pesada para ocultar su supuesto defecto.
Repetidamente se mira en el espejo y busca continuamente que la tranquilicen y le aseguren el estado de su apariencia.
Con frecuencia se toca o analiza su supuesto defecto, y continuamente puede pincharse la piel o jalarse el cabello o cejas.
Quienes sufren TDC se sienten muy ansiosos cuando están rodeados de gente. También pueden buscar ayuda médica para solucionar su supuesto defecto.
Estas personas suelen hacer dieta y ejercicio en exceso.
Es difícil que una persona que sufre TDC pueda mantener un trabajo y en ocasiones evita socializar con otros. Y también le es muy difícil mantener una relación.
'Atrapado en una obsesión'
El doctor David Giles, de la Universidad de Winchester, autor del libro Personality and Individual Differences "Personalidad y Diferencias Individuales" cree que uno de los responsables de este tipo de trastornos son las imágenes que promueven los medios de comunicación.
Tal como explica el investigador a la BBC "los jóvenes, tanto hombres como mujeres, cada vez con más frecuencia basan sus ideas de cómo debe ser su apariencia física en las imágenes que ven en los medios".
Los jóvenes varones, en particular, dice el experto, podrían estarse dañando psicológicamente por estas imágnes.
"El mensaje de las revistas típicas ‘para hombres’ es que necesitas desarrollar una musculatura física para atraer una pareja 'de calidad'" dice el experto.
"Los lectores interiorizan este mensaje y eso crea ansiedad por el estado de su cuerpo real conduciendo a intentos cada vez más desesperados para modificarlo".
Algunos especialistas llaman a esta preocupación excesiva por la musculatura y el ejercicio, "anorexia atlética". Pero según el doctor Giles, la enfermedad es una forma de trastorno dismórfico corporal.
"El volumen del contenido de imágenes que los jóvenes ven en los medios está en aumento y está atrapando a los jóvenes, en particular, en una obsesión insana sobre su propio cuerpo", expresa el investigador.
A quién afecta
Los síntomas del TDC por lo general surgen durante la adolescencia o primeras etapas de la adultez, cuando la persona es más susceptible a las críticas por su apariencia física.
Existe una creencia errónea de que sólo las mujeres sufren TDC.
Tal como señala la profesora Naomi Fineberg, psiquiatra especializada en trastorno obsesivo compulsivo, el TDC afecta tanto a hombres como mujeres por igual.
"Entre los varones, muchos se enfocan en su musculatura, quizás no buscan una perfección estética sino algún tipo de regularidad o simetría y se obsesionan con lograrlo", dice la experta a la BBC.
Los especialistas creen que el TDC es más común en personas con un historial de depresión y/o fobia social.
La enfermedad suele ocurrir junto con el trastorno obsesivo compulsivo y el trastorno de ansiedad generalizada, y también es probable que ocurra junto con algún trastorno alimentario.
Tratamientos
El TDC, sin embargo, no sólo afecta a jóvenes y adolescentes.
Los estudios muestran que cada vez más personas de edad avanzada están sufriendo estas enfermedades.
Margaret, una mujer inglesa de 60 años, se describe a sí misma como "muy fea, con anteojos y dientes chuecos".
Tal como le contó a la BBC, Margaret se siente tan poco atractiva que llegó un punto en que no podía salir a la calle y ver a otra gente.
"Una vez casi me muero de hambre porque no podía salir a comprar comida al supermercado" dice la mujer.
"Salir de compras es la peor experiencia de mi vida. Y no puedo soportar los restaurantes".
"Encuentro extremadamente difícil comer en público porque pienso que me veo desgarbada, fea o algo parecido, cuando estoy comiendo".
Los tratamientos para la enfermedad pueden incluir medicamentos antidepresivos, terapia cognitivo conductual o una combinación de ambos.
En ocasiones también se suele recetar algún fármaco antipsicótico.
Todavía sin embargo, no se sabe cómo prevenir el desarrollo de esta enfermedad debido a que sus causas siguen siendo muy desconocidas.
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_dismorfico_corporal_men.shtml
miércoles
Ortorexia Nerviosa: la obsesión por comer sanamente
La mayoría de la gente trata de alimentarse sanamente y de seguir una dieta balanceada.
Este deseo de querer gozar de una buena salud, sin embargo, está siendo llevado hasta el extremo y se está convirtiendo en una obsesión en un grupo cada vez más grande de personas.
El problema tiene un nombre: ortorexia nerviosa, la obsesión por comer sanamente.
Según expertos del Centro Nacional para Trastornos Alimentarios del Reino Unido (NCFED), este trastorno está poniendo en riesgo la vida de un creciente número de jóvenes.
¿Qué es ortorexia?
La ortorexia todavía es un trastorno muy poco conocida pero los expertos creen que afecta a una de cada 10 mujeres y uno de cada 20 hombres.
A pesar de que quienes sufren ortorexia aspirar a estar sanos, la enfermedad, dice el NCFED, no tiene nada de saludable.
Estos hábitos llevados al extremo pueden poner en riesgo de malnutrición a los jóvenes y conducir a otras enfermedades más graves como la anorexia y la bulimia.
Quienes sufren ortorexia por lo general tratan de evitar ciertos grupos de alimentos en la creencia equivocada de que su organismo es intolerante a estos productos.
Además, combinan su estricta dieta con rutinas excesivas de ejercicio, lo que los deja aún más debilitados.
Según el NCFED se debe concientizar a estos jóvenes de que todos los grupos de alimentos son esenciales para la buena salud.
Por ejemplo, retirar los productos lácteos de la dieta puede conducir a una deficiencia de calcio, necesario para la salud ósea, la función muscular y el sistema nervioso.
Retirar la carne priva al organismo de una fuente importante de proteínas y hierro. La falta de hierro conduce a anemia, la cual provoca falta de energía, problemas respiratorios y baja concentración.
"Pariente de la anorexia"
El NCFED informa que en el Reino Unido cada año recibe unas 6.000 consultas de gente que sufre ortorexia.
Los expertos del centro creen que los más vulnerables a este trastorno son los jóvenes que se ven engañados por dietas "de moda" pasajeras, que recomiendan las revistas y sitios de internet.
"La ortorexia es un trastorno que no es conocido por mucha gente" explica a la BBC la doctora Deanne Jade, psicóloga y especialista en trastronos alimenticios del NCFED.
"No sólo se trata de un deseo de querer alimentarse sanamente. Es algo que cada vez domina más la vida de quien lo padece", agrega.
"Con esta enfermedad la persona se impone muchas reglas sobre su comida, por ejemplo, eliminando carbohidratos, carne o grasa".
La experta agrega que quien sufre ortorexia también se muestra muy ansioso cuando debe comer fuera de su casa o evita salir en caso de que no pueda seguir su estricto régimen.
"Sabemos que es un trastorno grave si éste comienza a afectar tu vida social" dice la doctora Jade.
"Yo llamo a la ortorexia la 'prima hermana' de la anorexia".
La gente que muestra signos de ortorexia tiene probabilidades de desarrollar otras enfermedades y queda con graves problemas de salud para el futuro, agrega la experta.
Buscar ayuda
Tal como explica el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, "vivir con un trastorno alimentario, cualquiera que sea, es una experiencia miserable y muy solitaria para quien lo sufre".
Para la mayoría de la gente la comida es uno de los placeres de la vida y suele ser un evento social importante.
Pero para quien la comida es una fuente de angustia, una parte muy importante de la vida se vuelve extremadamente estresante.
"Cuando alguien que conocemos o amamos desarrolla un trastorno alimentario, a menudo nos vemos muy confundidos sobre lo que debemos hacer" explica el doctor Hicks a la BBC.
Desafortunadamente, agrega el experto, muchos profesionales de la salud están igualmente confundidos porque todavía se conoce muy poco sobre las causas de trastornos alimentarios como la ortorexia.
Y lo que es aún peor, no hay tratamientos rápidos o sencillos.
"Hay ciertas cosas, sin embargo, que están claras" dice el médico.
Quienes sufren ortorexia también llevan el ejercicio hasta el extremo.
"La gente que sufre un trastorno alimentario no es mala, ni está desafiando a los demás, ni está atravesando por una 'fase adolescente'".
"Estas enfermedades tampoco son resultado de una mala crianza o culpa de los padres".
"Y tampoco es una enfermedad de la cual uno pueda salir con un chasquido de los dedos", agrega.
¿Qué hacer?
Según el doctor Hicks, "lo primero que debemos hacer es aceptar que estas enfermedades no puede tratarse de la noche a la mañana".
"El tratamiento de estos trastornos toma años de trabajo duro. La familia de quien lo sufre puede jugar un rol muy importante ayudando a la persona a superar el problema".
Para ello, es necesario también brindar ayuda a la familia del paciente.
"Por eso es muy importante consultar a su médico o contactar a una de las organizaciones encargadas de trastornos alimentarios", agrega el experto.
Mientras tanto, es importante ayudar a la persona afectada a reconocer que tiene un problema.
Tal como señalan los expertos, el camino a la recuperación de un trastorno alimentario es muy largo.
"Después de cinco años, la mitad de los pacientes con un trastorno alimentario logran recuperarse", dice Robert Hicks.
"Aunque muchos continúan preocupados con sus alimentos y con su peso corporal durante muchos años más".
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_ortorexia_men.shtml
Este deseo de querer gozar de una buena salud, sin embargo, está siendo llevado hasta el extremo y se está convirtiendo en una obsesión en un grupo cada vez más grande de personas.
El problema tiene un nombre: ortorexia nerviosa, la obsesión por comer sanamente.
Según expertos del Centro Nacional para Trastornos Alimentarios del Reino Unido (NCFED), este trastorno está poniendo en riesgo la vida de un creciente número de jóvenes.
¿Qué es ortorexia?
La ortorexia todavía es un trastorno muy poco conocida pero los expertos creen que afecta a una de cada 10 mujeres y uno de cada 20 hombres.
A pesar de que quienes sufren ortorexia aspirar a estar sanos, la enfermedad, dice el NCFED, no tiene nada de saludable.
Estos hábitos llevados al extremo pueden poner en riesgo de malnutrición a los jóvenes y conducir a otras enfermedades más graves como la anorexia y la bulimia.
Quienes sufren ortorexia por lo general tratan de evitar ciertos grupos de alimentos en la creencia equivocada de que su organismo es intolerante a estos productos.
Además, combinan su estricta dieta con rutinas excesivas de ejercicio, lo que los deja aún más debilitados.
Según el NCFED se debe concientizar a estos jóvenes de que todos los grupos de alimentos son esenciales para la buena salud.
Por ejemplo, retirar los productos lácteos de la dieta puede conducir a una deficiencia de calcio, necesario para la salud ósea, la función muscular y el sistema nervioso.
Retirar la carne priva al organismo de una fuente importante de proteínas y hierro. La falta de hierro conduce a anemia, la cual provoca falta de energía, problemas respiratorios y baja concentración.
"Pariente de la anorexia"
El NCFED informa que en el Reino Unido cada año recibe unas 6.000 consultas de gente que sufre ortorexia.
Los expertos del centro creen que los más vulnerables a este trastorno son los jóvenes que se ven engañados por dietas "de moda" pasajeras, que recomiendan las revistas y sitios de internet.
"La ortorexia es un trastorno que no es conocido por mucha gente" explica a la BBC la doctora Deanne Jade, psicóloga y especialista en trastronos alimenticios del NCFED.
"No sólo se trata de un deseo de querer alimentarse sanamente. Es algo que cada vez domina más la vida de quien lo padece", agrega.
"Con esta enfermedad la persona se impone muchas reglas sobre su comida, por ejemplo, eliminando carbohidratos, carne o grasa".
La experta agrega que quien sufre ortorexia también se muestra muy ansioso cuando debe comer fuera de su casa o evita salir en caso de que no pueda seguir su estricto régimen.
"Sabemos que es un trastorno grave si éste comienza a afectar tu vida social" dice la doctora Jade.
"Yo llamo a la ortorexia la 'prima hermana' de la anorexia".
La gente que muestra signos de ortorexia tiene probabilidades de desarrollar otras enfermedades y queda con graves problemas de salud para el futuro, agrega la experta.
Buscar ayuda
Tal como explica el doctor Robert Hicks, experto en medicina general y salud masculina, "vivir con un trastorno alimentario, cualquiera que sea, es una experiencia miserable y muy solitaria para quien lo sufre".
Para la mayoría de la gente la comida es uno de los placeres de la vida y suele ser un evento social importante.
Pero para quien la comida es una fuente de angustia, una parte muy importante de la vida se vuelve extremadamente estresante.
"Cuando alguien que conocemos o amamos desarrolla un trastorno alimentario, a menudo nos vemos muy confundidos sobre lo que debemos hacer" explica el doctor Hicks a la BBC.
Desafortunadamente, agrega el experto, muchos profesionales de la salud están igualmente confundidos porque todavía se conoce muy poco sobre las causas de trastornos alimentarios como la ortorexia.
Y lo que es aún peor, no hay tratamientos rápidos o sencillos.
"Hay ciertas cosas, sin embargo, que están claras" dice el médico.
Quienes sufren ortorexia también llevan el ejercicio hasta el extremo.
"La gente que sufre un trastorno alimentario no es mala, ni está desafiando a los demás, ni está atravesando por una 'fase adolescente'".
"Estas enfermedades tampoco son resultado de una mala crianza o culpa de los padres".
"Y tampoco es una enfermedad de la cual uno pueda salir con un chasquido de los dedos", agrega.
¿Qué hacer?
Según el doctor Hicks, "lo primero que debemos hacer es aceptar que estas enfermedades no puede tratarse de la noche a la mañana".
"El tratamiento de estos trastornos toma años de trabajo duro. La familia de quien lo sufre puede jugar un rol muy importante ayudando a la persona a superar el problema".
Para ello, es necesario también brindar ayuda a la familia del paciente.
"Por eso es muy importante consultar a su médico o contactar a una de las organizaciones encargadas de trastornos alimentarios", agrega el experto.
Mientras tanto, es importante ayudar a la persona afectada a reconocer que tiene un problema.
Tal como señalan los expertos, el camino a la recuperación de un trastorno alimentario es muy largo.
"Después de cinco años, la mitad de los pacientes con un trastorno alimentario logran recuperarse", dice Robert Hicks.
"Aunque muchos continúan preocupados con sus alimentos y con su peso corporal durante muchos años más".
Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/04/110401_trastornos_raros_ortorexia_men.shtml
domingo
Una ayuda farmacológica contra la fobia a las alturas
* Los pacientes que tomaron cortisol presentaban menos miedo a esta aversión
* "Todavía hay que investigar sus beneficios frente a sus efectos secundarios"
Cristina G. Lucio | Madrid
ELMUNDO.es
Como John 'Scottie' Ferguson, protagonista de la inquietante 'Vértigo', muchas personas sufren fobia o pánico a las alturas. Este miedo irracional al vacío, que se desencadena con gestos tan simples como asomarse a un balcón o subir al último piso de un edificio, puede llegar a afectar seriamente a la vida de quien lo sufre e incluso, en un pequeño porcentaje de los casos, resultar incapacitante.
Una de las terapias más habituales contra esta fobia es la de intentar modificar esa respuesta errónea del organismo -que reconoce como amenazantes estímulos que realmente no lo son- a través de una exposición controlada a las situaciones que generan pánico.
El cerebro puede llegar a 'reaprender' que no tiene por qué tener miedo de las alturas, pero son necesarias varias sesiones para que el pánico se extinga.
Una ayuda farmacológica podría acortar y mejorar el proceso, según los datos de una investigación publicada esta semana en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).
Este trabajo asegura que la administración de una forma sintética del glucocorticoide cortisol, una hormona cuya producción natural está relacionada con el estrés y los mecanismos de aprendizaje y memoria, puede ser útil para reducir la ansiedad y los miedos de quienes se exponen a psicoterapia para acabar con su fobia a las alturas.
Los autores de esta investigación, dirigidos por Dominique de Quervain, de la Universidad de Basilea (Suiza), probaron su hipótesis de partida en 40 pacientes con pánico a las alturas que tenían previsto someterse a tres sesiones de terapia de exposición controlada a través de un programa virtual.
Una hora antes de cada tratamiento, la mitad de los participantes recibió una pastilla con cortisol, mientras que el resto fue tratado con un placebo. Su estado fue evaluado entre tres y cinco días después de cada sesión y una vez transcurrido un mes.
Los resultados, medidos a través de un cuestionario, pusieron de manifiesto que los pacientes que habían recibido cortisol "presentaban una mayor reducción del miedo a las alturas" tanto tras las sesiones como en el seguimiento a corto plazo. Además, este grupo también "tenía menores niveles de estrés agudo durante la exposición virtual a una situación fóbica", lo que, según los investigadores "indica que la administración de cortisol puede aumentar los beneficios de la psicoterapia".
José Luis Martínez, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Quirón de Madrid matiza estas conclusiones y señala que este tipo de ayuda farmacológica "aún debe demostrar mucho" antes de llegar a la práctica clínica.
"Los riesgos de estas sustancias pueden ser significativos y habría que comprobar si sus beneficios son superiores a sus posibles efectos secundarios", concluye este especialista.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/03/28/neurociencia/1301337173.html
* "Todavía hay que investigar sus beneficios frente a sus efectos secundarios"
Cristina G. Lucio | Madrid
ELMUNDO.es
Como John 'Scottie' Ferguson, protagonista de la inquietante 'Vértigo', muchas personas sufren fobia o pánico a las alturas. Este miedo irracional al vacío, que se desencadena con gestos tan simples como asomarse a un balcón o subir al último piso de un edificio, puede llegar a afectar seriamente a la vida de quien lo sufre e incluso, en un pequeño porcentaje de los casos, resultar incapacitante.
Una de las terapias más habituales contra esta fobia es la de intentar modificar esa respuesta errónea del organismo -que reconoce como amenazantes estímulos que realmente no lo son- a través de una exposición controlada a las situaciones que generan pánico.
El cerebro puede llegar a 'reaprender' que no tiene por qué tener miedo de las alturas, pero son necesarias varias sesiones para que el pánico se extinga.
Una ayuda farmacológica podría acortar y mejorar el proceso, según los datos de una investigación publicada esta semana en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS).
Este trabajo asegura que la administración de una forma sintética del glucocorticoide cortisol, una hormona cuya producción natural está relacionada con el estrés y los mecanismos de aprendizaje y memoria, puede ser útil para reducir la ansiedad y los miedos de quienes se exponen a psicoterapia para acabar con su fobia a las alturas.
Los autores de esta investigación, dirigidos por Dominique de Quervain, de la Universidad de Basilea (Suiza), probaron su hipótesis de partida en 40 pacientes con pánico a las alturas que tenían previsto someterse a tres sesiones de terapia de exposición controlada a través de un programa virtual.
Una hora antes de cada tratamiento, la mitad de los participantes recibió una pastilla con cortisol, mientras que el resto fue tratado con un placebo. Su estado fue evaluado entre tres y cinco días después de cada sesión y una vez transcurrido un mes.
Los resultados, medidos a través de un cuestionario, pusieron de manifiesto que los pacientes que habían recibido cortisol "presentaban una mayor reducción del miedo a las alturas" tanto tras las sesiones como en el seguimiento a corto plazo. Además, este grupo también "tenía menores niveles de estrés agudo durante la exposición virtual a una situación fóbica", lo que, según los investigadores "indica que la administración de cortisol puede aumentar los beneficios de la psicoterapia".
José Luis Martínez, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Quirón de Madrid matiza estas conclusiones y señala que este tipo de ayuda farmacológica "aún debe demostrar mucho" antes de llegar a la práctica clínica.
"Los riesgos de estas sustancias pueden ser significativos y habría que comprobar si sus beneficios son superiores a sus posibles efectos secundarios", concluye este especialista.
Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/03/28/neurociencia/1301337173.html
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